Para montar en bici es importante usar protecciones corporales, como el casco, pero también en el propio vehículo. Es importante que las zonas de este que puedan lesionarnos estén debidamente protegidas, para evitar daños, como el que sufrió recientemente un niño inglés de 14 años, que tuvo que ser operado de urgencia, después de que el manillar de su bicicleta se introdujera por su ingle, causándole serias lesiones en los testículos y el pene.

Afortunadamente, la historia ha tenido un final feliz, pero podría haber acabado con problemas que se habrían evitado con algo tan simple como colocar un plástico protector en el extremo del manillar.

Sin manos y sin protección

El adolescente conducía su bicicleta con una sola mano, mientras que en la otra sostenía una bebida. Esto le llevó a perder el control durante un momento y acabar chocando con un vehículo que se encontraba estacionado, de modo que el manillar se introdujo por la ingle.

Tras el golpe, fue llevado de urgencia al Hospital John Radcliffe, de Oxford, donde comprobaron que la herida resultante del accidente se extendía desde la ingle hasta el hueso púbico y el perineo, ubicado justo entre el ano y los genitales. Además, su escroto se había rajado e invertido y había sufrido un degloving parcial en el pene. Esto último hace referencia a un tipo de lesión por la cual las capas superiores de la piel se despegan del tejido subyacente, ya sea muscular, óseo o conectivo, interrumpiéndose también el suministro de sangre.

Tal era el nivel de las lesiones que los médicos podían ver sin problema los cuerpos cavernosos, un par de columnas de tejido que se llenan de sangre durante la erección y que normalmente no son visibles, por encontrarse en el interior del pene.

Fue necesario someterlo a una intervención en la que los cirujanos pediátricos lograron cerrar las heridas con éxito, sin que quedaran daños neurovasculares remarcables. Finalmente, en solo 24 horas, el chico pudo ser dado de alta, bajo tratamiento antibiótico, para evitar infecciones.

Cuatro semanas después no tenía sensaciones anómalas y podía orinar sin problema. Por el momento todo parece ir correctamente, aunque aún falta saber si su función sexual ha quedado afectada.

Otros casos

El caso de este adolescente ha sido descrito en un artículo de BMJ Case Reports, en el que se cita un estudio anterior, que analizaba 800 lesiones generadas en niños mientras montaban en bici. De todas ellas, 21 se habían producido con un manillar mal protegido, como el de este niño. Además, 10 habían generado traumatismos potencialmente mortales en el abdomen.

Sí que es la primera vez que uno de estos impactos da lugar a un degloving en el pene, aunque sí que hay un caso descrito en el que un hombre de 49 años acabó con una lesión similar, al accidentarse conduciendo una moto de nieve. De cualquier modo, no es lo más habitual; ya que, por lo general, estas heridas se producen como resultado de accidentes con máquinas industriales, ataques de perros o "desventuras sexuales".

En definitiva, la moraleja es que cualquier persona, niño o adulto, debería usar el máximo posible de protecciones mientras monta en bici. Y, a poder ser, usar las dos manos.

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