– Nov 20, 2019, 16:28 (CET)

La película Chinatown también tendrá su precuela en forma de serie

La mítica película Chinatown de Roman Polanski tendrá una precuela en forma de serie producida por Netflix. El célebre film se une a otras tantas grandes obras de la historia del cine y la televisión, con precuelas o secuelas tardías, que hacen inevitable preguntarse si son del todo necesarias.

La aclamada película Chinatown de Roman Polanski —considerada por un buen número de críticos como una de las mejores películas de la historia del cine—, tendrá una precuela en forma de serie en Netflix. Según Variety, el proyecto se encuentra en preproducción temprana, pero se centrará en recorrer la década previa a los sucesos narrados por el filmo.

La serie será escrita por la dupla de David Fincher y el escritor Robert Towne, guionista de la película original, lo que podría garantizar la fidelidad a la historia de origen, pero sobre todo recuperar para la nueva versión el aire tétrico y claustrofóbico que la definió. La serie se enfocará en seguir los pasos de un joven Jake “J.J.” Gittes (interpretado en la pantalla grande por un formidable Jack Nicholson) durante sus primeros días como investigador privado al borde de la ley.

Aunque Netflix declinó hacer comentarios, es evidente que el canal planea construir lo que parece ser un universo basado en la controversial obra de 1974 y que fue dirigida por un Roman Polanski más obsesionado que nunca por el lado oscuro de la naturaleza humana. Con un elenco que incluía a Jack Nicholson y Faye Dunaway, el film se convirtió en un inmediato éxito de taquilla y de crítica, algo muy poco usual en el cine noir.

También tuvo once nominaciones al Oscar, de las cuales solo pudo alzarse con una: la del mejor guion. Para entonces, Polanksi se encontraba rodeada de una aire trágico y levemente macabro después del asesinato de su esposa Sharon Tate en el año 1969. Hubo rumores sobre el comportamiento errático y extravagante del director durante la filmación y también, del maltrato psicológico al que había sometido a Dunaway para lograr su extraordinaria actuación en la película. Aun así, ChinaTown se convirtió en un clásico inmediato que elevó al cine neo noir a categoría de pieza de arte.

Un mito dentro de otro mito

Para muchos críticos —incluso los más acérrimos contra el Polanski, figura controversial— Chinatown es la mejor película dramática de la historia. Quizás se trate de una combinación de factores casuales, que unidos crearon lo que probablemente sea la propuesta más sólida con respecto a esa visión idílica del cine de detectives, o solo que Polanski jugó con los elementos habituales del género y los transformó en algo más profundo, oscuro y significativo.

La película fue una colección de casualidades: Jack Nicholson, por entonces un joven actor sin especial renombre, animó a Robert Towne a escribir la historia. Towne solo había trabajado en colaboraciones especiales en guiones menores y afrontó el reto con el buen humor del desafío. El director de estudio Robert Evans se asombró por la calidad del resultado del argumento —“esto hará historia”, cuenta que fue su primer pensamiento al leer el guion a medio terminar— y se aseguró de convertirse en productor por el mínimo salario de la industria y de contratar a Roman Polanski, con quien ya había trabajado en la película El bebé de Rosemary y admiraba por su extrañísima visión artística. Fue una tarea titánica: Polanski se encontraba semi retirado luego de la violenta muerte de su esposa y a Evans le llevó casi un año entero convencerle de volver a EEUU — residía por entonces en París — para dirigir la propuesta.

Por último, productor y director tomaron una decisión que muchos juzgaron peligrosa para la continuidad de la película: contratar a la actriz Faye Dunaway, quien traía a cuestas un largo historial de enfrentamientos y desavenencias con varias figuras de la industria norteamericana y europea. Muchos años después, y aún disfrutando del éxito de la película, Evans comentaría que sabía que sería “la tercera mundial, pero valdría la pena”. Lo cual pareció confirmarse por el éxito mundial de crítica y público que obtuvo la película.

La precuela — de la que todavía no hay detalles — tendría que enfrentarse al peso cinematográfico de la película y al hecho que el material original que ya tuvo una secuela no demasiado exitosa: en 1990, la película The Two Jakes se estrenó y contó con el regreso de Nicholson y Towne. No obstante, los resultados fueron mixtos y el mito alrededor del material, se acrecentó. De modo que el ambicioso plan del gigante de streaming debe medirse no sólo con la repercusión de la creación de Polanski sino, su cualidad como ejemplo de un film convertido en objeto de culto.

Segundas partes ¿innecesarias?

El proyecto de Netflix se une a lo que parece ser una reciente tendencia de crear y producir adaptaciones, precuelas y secuelas de grandes clásicos de la pantalla sin que haya otro motivo para hacerlo que explotar su popularidad y naturaleza como parte de la historia del mundo audiovisual. Desde el tardío epílogo de Breaking Bad con El Camino (que reunió al elenco y al equipo detrás de cámara de la serie), hasta el regreso de la saga Terminator con sus personajes originales que se convirtió en un estrepitoso fracaso de taquilla, la insistencia de la meca del cine por revivir sus mejores éxitos parece enfrentarse a la indiferencia del público, y además con el inusitado problema de analizar films y series desde un contexto por completo distinto al que fueron concebidos.

Un caso llamativo, es la recientemente estrenada Doctor Sueño, que a pesar de su excelente factura, un sólido guion y una meditada dirección del experto en cine de género de terror Mike Flanagan no logró despertar el interés de la audiencia. El film, que mezcló tanto el argumento de la novela El Resplandor y su inmediata secuela Doctor Sueño (ambas del escritor Stephen King) y además, celebró la adaptación de la primera que llevó a cabo Stanley Kubrick, se encontró en la extraña situación de no complacer del todo a un público que lamentó que el argumento careciera de personalidad.

A pesar del considerable esfuerzo del guion por cerrar líneas argumentales que el clásico de Kubrick dejó en suspenso y su nada disimulada intención de beber de los símbolos del clásico del terror, Doctor Sueño se unió a la pequeña colección de fracasos que rodean a las precuelas y secuelas de historias clásicas.

Algo parecido podría decirse de El Camino, que aunque fue considerado un ejercicio de estilo sólido y emotivo por parte de Vincent Gillian y un fan service de altura no tuvo la mayor repercusión ni aportó realmente nada novedoso a la extraordinaria historia de Breaking Bad, cuyo capítulo final Felina sigue considerándose una de las grandes obras de la televisión moderna. De modo que el intento de Gillian por completar la historia de Jesse Pickman tuvo algo de decepcionante pero también, de un intento nada disimulado de capitalizar la incombustible popularidad del show, que sigue considerándose una pieza fundamental para comprender a la televisión en la actualidad.

¿Qué podemos esperar de la precuela de ChinaTown? Por ahora, lo más probable es que Netflix se asegure de la alta factura en producción y cinematografía del proyecto, que casualmente coincide con otra precuela en forma de serie de otro éxito de Nicholson, que se está desarrollando también bajo la producción del canal: la serie dramática Ratched, que será protagonizada por Sarah Paulson y tendrá por productor ejecutivo a Ryan Murphy, explorará la historia de fondo de la violenta y cruel enfermera Ratched del film One Flew Over the Cuckoo’s Nest, de Milos Forman, interpretada por Louise Fletcher en la película del ’75. Solo resta esperar cuál será el resultado de ambos proyectos y se abrirá la puerta para otros tantos, de semejante envergadura.