– Nov 6, 2019, 13:57 (CET)

Doctor Manhattan: reducido a un pene de plástico en el último capítulo de ‘Watchmen’

El tercer capítulo de Watchmen estuvo lleno de referencias a la novela gráfica y también a la relación de Laurie Juspeczyk con el doctor Manhattan. Pero hubo un guiño que sorprendió e intrigó a buena parte de los fans: el notorio juguete sexual que la agente del FBI lleva a todas partes y sin duda, es una broma retorcida sobre el héroe de piel azul. Te contamos todo lo que el showrunner Damon Lindelof tiene que decir sobre el Easter Egg más burlón —hasta ahora— mostrado en el show. Te avisamos de que el texto contiene spoilers.

El más reciente capítulo de la serie de HBO basada en la obra fundacional de Alan Moore y Dave Gibbons fue una delicia para buena parte de los fanáticos de la novela gráfica: estuvo lleno de referencias cruzadas sobre el argumento del cómic y trajo a uno de sus personajes. Laurie Juspeczyk, que ahora lleva el apellido de su padre Edward Blake/The Comedian, hizo su entrada triunfal en el argumento del episodio, convirtiéndose en el vínculo más notorio entre la novela gráfica y la historia que cuenta el show.

Interpretada por Jean Smart y al ritmo de Space Junk de la singular banda Devo, el personaje tuvo un extraño protagonismo que le permitió recordar varios de los aspectos esenciales del material original. También su trascendencia en el argumento que sigue la historia después de su última viñeta. Pero también, fue el centro de una de las referencias más extrañas y directas al universo de Moore: su relación romántica y sexual con el hasta ahora ausente, Doctor Manhattan.

En la serie, Laurie Blake se dedica a detener vigilantes bajo la ley del ’77 de Senador Keene, que prohibió la actividad de héroes enmascarados. A mitad de camino entre la marginación y algo más complejo, Laurie es también la sobreviviente de una generación de superhéroes testigo de la devastación causada por las maquinaciones de Adrian Veidt.

Pero, sobre todo, Laurie fue el centro emocional de una historia complicada y dura, entre hombres que luchaban por mantener su identidad — y secretos — en mitad de una situación cada vez más extravagante: durante veinte años, mantuvo una relación romántica y sexual con Doctor Manhattan, el ser más poderoso de la tierra. Y el capítulo tres lo demuestra, al mostrar a Laurie llevando lo que parece ser un enorme consolador de color azul, en un extraño símbolo de sus sentimientos complicados por el extraño hombre de poderes infinitos que, por ahora, se encuentra en un retiro voluntario en Marte.

En una entrevista con la web Decider, el showrunner Damon Lindelof explicó que la idea del consolador (y todo lo que puede significar) no fue suya, sino de la co guionista del episodio, Lila Byock, que consideró había que traer a colación el singular tema de la relación emocional pero también física de Laurie con uno de los personajes más enigmáticos de la serie.

“Desearía poder atribuirme el crédito”, dijo Lindelof. “Me gustaría poder decir que sabía que era una idea brillante en el momento en que la escuché. Pero si tuviera esa idea nunca la habría dicho en voz alta”, confesó entre risas.

Según el showrunner, la idea surgió en una reunión entre escritores y aunque al principio se trató de un chiste privado entre la mesa de guionistas, finalmente Byock y el resto de las mujeres que forman parte del grupo de producción consideraron imprescindible que se incluyera. De manera que Lindelof lo incluyó en el capítulo tres, pero asegura que se mantuvo “fuera del camino” para dejar correr la idea según la imaginó la guionista. “Muchas, muchas cosas maravillosas que han sucedido en mi carrera pasan cuando me quedó al margen de la pasión de otra persona, y ahí lo tienes”, dijo.

Por supuesto, se trató de una manera ingeniosa de resolver un asunto complejo. Laurie Blake tiene un pasado romántico complicado, que el notorio juguete no solo aclara a medias, sino que además lleva a un plano realista y permite analizar los sentimientos del personaje desde una forma directa. Según la novela gráfica de Alan Moore, Silke Spectre mantuvo una relación compleja y angustiosa con Doctor Manhattan, a quien luego abandonó para comenzar otra con Dan Dreiberg / Nite Owl. El juguete sexual sugiere —y la actitud con Laurie asume su mera existencia— que todavía tiene sentimientos complejos por el héroe ausente, a pesar que continúa teniendo una relación cercana y cálida con Nite Owl, ahora en custodia del gobierno estadounidense.

“Lo último que alguien quería hacer era presentar una versión de Laurie que, aferrada al recuerdo de Doctor Manhattan, tanto como para no poder avanzar”, admitió Lindelof. “Pero también hay algo fascinante acerca de su historia: si salías con el ser más poderoso del universo, ¿cómo podrías salir con alguien más?”

Por supuesto, la mera idea que Laurie sea el único nexo real entre la generación de superhéroes que protagonizó los sucesos de la novela gráfica tiene una importancia capital en la serie. En el maletín en que el personaje lleva el juguete sexual de brillante color azul también lleva la portada de una revista en la que se ve posando con el superhéroe más poderoso de la tierra bajo el titular “Silke Specter Takes Manhattan”, en una clara connotación sexual. Para el personaje, su pasado con Manhattan sigue siendo parte de su vida, tanto como para que le preocupe o le inquiete a niveles que el argumento aun no deja muy claros.

Lo más probable es que la aparición del hombre más poderoso del mundo, sea uno de los momentos claves de los venideros capítulos de Watchmen, por lo que la mayoría de los fanáticos se preguntan qué ocurrirá entre Laurie y el hombre que podría cambiar el balance de poder en el mundo de nuevo. Por ahora, sólo resta esperar por la manera en como avance la obra de Lindelof en la pantalla chica.