Este 2019 se han cumplido 50 años de la primera vez que un ser humano pisó la Luna. El aniversario se ha celebrado en todo el mundo, con un gran número de eventos y actividades, tanto para expertos como para el público general. Pero ni aquellos dos primeros hombres ni los otros diez que han caminado después sobre nuestro satélite serán los únicos en hacerlo. Al menos eso es lo que pretenden las agencias espaciales más importantes del planeta, que han pasado todo este tiempo planeando cómo volver a enviar hasta allí a sus astronautas en un futuro.

De hecho, mientras que todos conmemoraban el éxito del Apolo 11, la NASA daba los últimos retoques a los trajes que llevarán los viajeros lunares americanos en el programa Artemis, planeada para 2024. El resultado es una indumentaria aparentemente muy similar a la que llevaban Neil Armstrong y el resto de compañeros, aunque incluye grandes ventajas, acordes al avance experimentado por la ciencia y la ingeniería en todo este tiempo.

Más movilidad

En un evento celebrado ayer, 15 de octubre, el director de la NASA, Jim Bridenstine, presentaba junto a los ingenieros Dustin Gohmert y Kristine Davis y otros miembros de la agencia espacial los trajes que los astronautas del programa Artemis llevarán durante el viaje y en los paseos espaciales.

Han llamado especialmente la atención los usados fuera de la nave, más conocidos como Unidades de Movilidad Extravehicular (EMU por sus siglas en inglés), ya que presentan un gran número de ventajas, con respecto a los anteriores. Principalmente estas están relacionadas con la movilidad.

Contienen rodamientos articulares y otras mejoras en los hombros, que facilitan el movimiento de la parte superior del cuerpo y que los brazos puedan desplazarse en un círculo completo. Además, los guantes cuentan con separaciones articuladas, que permiten que los dedos puedan flexionarse y sujetar objetos con más destreza. Y, por supuesto, no podían faltar las modificaciones en las piernas, que también pueden doblarse más fácilmente. Con esto se solucionarían muchos de los problemas de movilidad que experimentaron en el pasado. Para entenderlo, no hay más que retrotraerse a la famosa imagen que todos conocemos del astronauta dando torpes saltitos por la superficie lunar. El resultado final puede verse en el siguiente GIF, en el que Kristine Davis se agacha a levantar una roca. A bote pronto puede parecer que se mueve con dificultad, pero lo hace mucho mejor que los tripulantes de las misiones Apolo.

Por supuesto, los trajes, que se podrán fabricar en todos los tamaños, desde el primer percentil femenino hasta el 99º percentil masculino, también les protegen de las condiciones extremas del satélite. Concretamente, resisten temperaturas tanto bajas como elevadas, desde los -156ºC hasta los 121ºC. Aunque la misión, que pondrá sobre la Luna a un hombre y una mujer, está prevista para 2024, la NASA planea enviar los trajes por separado, primero a la Estación Espacial Internacional y luego a la Luna, en un periodo de dos años, según Space.com.

Eso sí, también esta vez los astronautas tendrán que continuar llevando pañales, pues los ingenieros del proyecto aún no han dado con un mecanismo eficiente para eliminar los fluidos corporales depositados dentro del EMU. La ciencia está llegando cada vez más lejos, pero en lo referente a hacer pis vestido, sigue sin haber nada como un buen pañal. Veremos qué pasa en unos años.