– Oct 22, 2019, 10:01 (CET)

Series españolas bajo demanda: una segunda vida para la ficción nacional

La calidad de las series españolas es innegable, pero el retrado del prime time, su larga duración y el auge de las plataformas bajo demanda afectan cada vez más a su emisión en abierto.

Las series españolas están en auge. Es una realidad que nos lleva acompañando ya algunos años y que es imposible negar. El estallido del éxito, nacional e internacional, de nuestros productos de ficción seguramente lo encontremos en La casa de papel, ese fenómeno que ha marcado la pauta de lo que gusta y lo que no entre la audiencia y que, en muchos casos, parte de la diferencia entre emitirse en una cadena en abierto o aparecer en Netflix.

Y es que las plataformas de streaming han tenido mucho que ver con el éxito de nuestras series. Tal vez por el prestigio que se han labrado Netflix, Amazon Prime Video o la mítica HBO, o tal vez por ese elitismo intrínseco que hay en disfrutar de una cadena de pago, por muy extendida que esté su suscripción. A pesar de los continuos aumentos en la tarifa, Netflix sigue siendo más que asequible, sobre todo si se comparte. Aunque la compañía no ha desvelado los datos oficiales de la suscripción en España, distintos estudios la sitúan en torno a los ocho millones de usuarios, que disfrutan de Las chicas del cable, Vis a vis o Élite en su catálogo.

Netflix

Las series en abierto palidecen en comparación, y sabemos que no es por falta de calidad. Desde La Caza. Monteperdido hasta La otra mirada, pasando por la última y arriesgada propuesta de Atresmedia, Malaka, queda demostrado que el talento no tiene relación alguna con la cadena en que se emita. Pero el horario, la duración de los capítulos y la costumbre que hemos ido adquiriendo de maratonear las series en un solo día juegan en su contra. Son las otras, las de acceso cerrado, las que hoy triunfan entre las masas y consiguen llegar fuera de nuestras fronteras con mayor facilidad.

Por eso, muchas de las series que empiezan su recorrido en algún canal tradicional sin hacer mucho ruido encuentran, más tarde, una salida exitosa en las plataformas de streaming. Es el caso de Estoy vivo, la serie de Daniel Écija que tiene ya dos temporadas. La producción de Globomedia para RTVE apenas roza los dos millones de espectadores en la cadena, pero ha redefinido el concepto de éxito al contar con una nueva vida en Amazon Prime y haber captado la atención de productoras internacionales. De hecho, la CBS compró el pasado año los derechos para hacer su propia adaptación, que llevaría por título Far Rockaway, y la serie corre un futuro similar en territorio francés e italiano.

Con Pequeñas Coincidencias vemos el caso contrario. La producción de Atresmedia fue directa al catálogo de Amazon Prime y, después de casi un año, se ha estrenado en abierto en Antena 3, con poco o ningún éxito. Esta comedia romántica de formato al estilo americano y humor muy español no ha convencido a la audiencia del canal naranja. Tuvo un buen estreno, pero pronto se vio eclipsada por otros programas y, tanto audiencia como share, cayeron en picado. Después de cambiar el día de emisión, terminó por caer en los tiempos del late night —en favor de la nueva Toy Boy— y desaparecer de forma silenciosa con sus últimos capítulos.

En otros tiempos, estos desplazamientos tan extremos en la parrilla podían suponer la pérdida total de interés en el programa, ya que pocos mantienen las ganas de ver una historia hasta bien entrada la madrugada. Ahora, el paradigma es otro, y quienes empezaran Pequeñas coincidencias, pero no pudieran terminarla por cuestiones de horario, siempre pueden retomar la ficción en la plataforma online. Lo mismo que sucedió este verano con Señoras del (h)AMPA, ese Pequeñas mentirosas protagonizado por madres cincuentonas que mezcla el humor y el asesinato.

Como producción de Mediaset España y Producciones Mandarina para Telecinco, Señoras del (h)AMPA comenzó en junio con un potente 20,9% de share la noche de su estreno. Fue decayendo cada semana hasta llegar a un punto crítico, en el que la cadena decidió cortar la emisión en los meses de vacaciones para retomarla, de nuevo, en septiembre. Sin embargo, este segundo despegue se estrelló antes de echar el vuelo por un fallo de la propia cadena. Y es que la emisión del capítulo se retrasó cuarenta minutos, en favor de Gran Hermano VIP. Como consecuencia, perdió más de la mitad de sus espectadores iniciales y terminó con un 8,9% de share. Menos mal que la podemos ver en Amazon.

Con un panorama audiovisual como este, es más que lógico que cada vez sean más los espectadores que se echen a los brazos de las plataformas bajo demanda. Allí nadie toca los horarios; tú decides cuándo y cómo disfrutar de la serie que quieres ver y, además, te ahorras los eternos minutos de publicidad. Si nos preguntáramos qué están haciendo mal las series españolas, tendríamos que empezar por abordar esa guerra de audiencias que se disputan las cadenas en abierto y que, entre otras consecuencias, ha alargado el prime time hasta la extenuación y ha hecho harto difícil seguir una serie semanalmente.

El caso de Movistar+ y la coproducción

Movistar+ no se ha quedado atrás en territorio seriéfilo, al contrario. La plataforma asociada a Telefónica es una de las que más está apostando por la producción propia —y en colaboración— de series españolas. Con este afán ha logrado ya más de un título destacado en su catálogo, que dio el pistoletazo de salida con La zona de Jorge y Alberto Sánchez-Cabezudo —con un reparto que le hace el bis a Criminal— y Vergüenza de Juan Cavestanny.

Con Alberto Rodríguez y Rafael Cobos (La isla mínima) al frente, Movistar+ produjo La Peste en 2017, que se convirtió en su primer gran éxito. Un relato histórico que pone atención en los detalles y no escatima en escenas crudas y difíciles de mirar. Expectantes por la segunda temporada, que llegará a la plataforma el 15 de noviembre, los creadores han asegurado que esta entrega será menos pausada y adquirirá un aire más entretenido y de acción. Si logran mantener el equilibrio entre ambas facetas, es seguro que conseguirán encandilar a la parte del público que se les quedara por el camino la primera vez.

Del papel protagonista en La Peste a detrás de las cámaras en Arde Madrid, Paco León no puso freno a su andanza en Movistar+ tras la primera temporada de la serie histórica. En su lugar, se lanzó de lleno a la producción, junto con Anna R. Costa, de una propuesta diferente. Arde Madrid es original, visualmente atrayente y el tema de conversación favorito del invierno pasado. Recogieron en blanco y negro el paso de Ava Gardner por la capital en una serie de ocho episodios que también ha cosechado buenas críticas desde su estreno.

Pero el éxito verdadero de las series está en la coproducción o, al menos, su futuro. Movistar+ y Atresmedia anunciaron recientemente su acuerdo de colaboración para producción conjunta de series y películas. Para ello, se ha propuesto la creación de una productora de participación a partes iguales entre ambas, que distribuirá contenidos originales a través de los dos canales.

No es la primera vez que ambas compañías trabajan juntas. A principios de año ya unieron fuerzas para el estreno en Movistar+ de El Embarcadero, un thriller romántico que une a dos mujeres muy distintas gracias a la muerte de un hombre, marido de una y amante de la otra. Dirigida por Álex Pina y con un elenco de élite, encabezado por El Profesor de La casa de papel, Álvaro Morte, ambas productoras estaban tan convencidas de su éxito que rodaron de seguido las dos primeras temporadas y la segunda se estrenará el próximo año.

el embarcadero serie crítica
Movistar Plus

Si con esta estrategia pretenden igualar sus producciones a las de Netflix o HBO en España, con Movistar+ Lite el objetivo es conectar con el mayor público posible. Se trata de una plataforma de vídeo bajo demanda que pretende competir en el mercado del streaming más allá de los servicios de internet y telefonía de Movistar. Una más de la cada vez más amplia oferta de plataformas online a bajo coste que amenazan con desbordar el mercado.

Pero si todo esto funciona es gracias a la calidad de sus productos. Los de Movistar+ acaban de recibir el reconocimiento de los Premios Ondas, en concreto para Hierro, de Jorge Coira, y la ya mencionada Arde Madrid, que comparten el puesto de Mejor serie española. También han salido galardonados por su interpretación la protagonista de Hierro, Candela Peña, y Miguel Ángel Silvestre, que da vida a Pablo Ibar en la serie que relata su caso, En el corredor de la muerte.

Aunque el último de sus grandes estrenos se lo lleva Leticia Dolera con Vida Perfecta, una serie realista sobre la crisis vital de tres mujeres en la treintena que ha enamorado al público en CANNESERIES, donde se llevó el premio a Mejor serie y el reconocimiento al trío protagonista por su actuación, y en el Festival de San Sebastián. Y es que la plataforma sabe captar talento e inquietudes conectadas con la realidad, como viene demostrando desde el principio.

Por ahora, queda ver el resultado de su colaboración con Atresmedia y esperar a los nuevos estrenos, como El desorden que dejas, basada en la novela homónima de Carlos Monetero (creador de Élite) cuenta con Inma Cuesta y Bárbara Lennie en el reparto. Aunque de la adaptación de Dime quién soy no conocemos detalles aún, sabemos que llegará en 2020 y que traerá como público, al menos, a los lectores de Julia Navarro. Si algo podemos asegurar es que el futuro de las series españolas es más brillante que nunca.