– Oct 26, 2019, 8:30 (CET)

La segunda ola de las gafas como gadget: ¿fracaso o éxito?

Tras el fracaso (o quizá no tanto) de Google Glass hace unos años, las principales tecnológicas vuelven a lanzar sus apuestas por las gafas de realidad aumentada. ¿Hay realmente espacio para un dispositivo así?

A la hora de hablar de los grandes fracasos de Google -que existen, aunque sean un pequeño grano de arena en una playa de productos exitosos- siempre surge en la conversación Google Glass. La compañía de Mountain View lanzó el primer prototipo de este dispositivo en 2013, con un precio de salida que rondaba los 1.000 dólares y que prometía llevar a nuestra visión ciertas capacidades de realidad aumentada y de notificaciones.

El primer lanzamiento apenas pasó de eso, considerándose un fracaso rotundo. Tan solo se comercializaron unas pocas unidades, y Google decidió descontinuar el producto en 2015 para relanzarlo en los últimos años enfocado solo en el nicho de los profesionales. Sin embargo ahora, cuatro años después, las gafas inteligentes o de realidad aumentada parece que vuelven a estar encima de la mesa. Amazon, la propia Google, Facebook, Microsoft y también hay rumores que apuntan a Apple, estarían barajando o han lanzado ya sus primeras apuestas en este sector.

Algunas de ellas, como Microsoft con sus Hololens o Facebook con Oculus, parten ya de la experiencia que les dan sus lanzamientos en materia de realidad virtual: lentes enfocados sobre todo en el mundo gaming pero que pueden ser la base hacia otros dispositivos encaminados al día a día. Pero ahora, la batalla parece que volverá a darse por implementar un dispositivo que sin ser invasivo, pueda llevar a nuestra retina una serie de notificaciones y de opciones de conectividad básicas.

Amazon ha sido -con permiso de Google- la primera en relanzar esta nueva ola con sus Echo Frames, unas gafas que no son más que una montura convencional pero que incorporan Alexa. El juego se encuadra dentro de la eclosión de multitud de gadgets que muchas operadoras están impulsando para encontrar pequeñas cuotas de mercado que les permita diversificar sus ingresos.

Pero la pregunta es, ¿estamos los usuarios preparados para llevar unos dispositivos que nos dan cierto aire de cyborg o, en un sentido aún más caricaturesco, como Vegeta en Dragon Ball? Los analistas opinan que la virtud estará en encontrar un punto de equilibrio entre la privacidad -el rechazo que podamos sentir por ver a alguien con este tipo de gafas, y tener la percepción de que nos puede estar grabando- y el propio entusiasmo de los que las utilicen, quienes deberían sentir que las herramientas que les prestan estos dispositivos tienen más peso que el factor de llevar un gadget en la cara.

Algunas estimaciones, como las del centro de análisis IDC, vaticinan que durante 2019 y 2020 se venderán menos de un millón de estos dispositivos en todo el mundo, pero que para 2023 su cifra podría aumentar hasta los 30. En este contexto, es importante conocer en qué está trabajando cada compañía, con sus propios enfoques y casuísticas. Porque lo que parece claro es que en cuestión de meses y años, quien quiera, podrá elegir entre distintos tipos de gafas de realidad aumentada.

Amazon y sus Echo Frames: minimalismo enfocado en expandir Alexa

Echo Frames de Amazon

La compañía de Jeff Bezos presentó hace unas semanas una nueva ola de complementos conectados a Alexa entre los que estaba un anillo o las citadas gafas Echo Frames. El objetivo es dotar un abanico cada vez mayor de dispositivos conectados a Alexa que agranden la masa de usuarios que ya han conseguido con sus altavoces. Esto no es algo menor, análisis de la propia compañía estiman que los usuarios que tienen un acceso rápido a Alexa comprar un 20% más en su tienda online.

Las gafas de Amazon en sí mismas no dejan de ser un contenedor más de Alexa. Una montura normal con un pequeño micrófono para interactuar con su asistente inteligente. Livianas y discretas, lo que elimina el efecto rechazo que hace unos años despertaron las Glass de Google, pero a fin de cuentas muy limitadas en materia de herramientas. “No es tanto lo que estén tratando de ganar dinero con este tipo de hardware, sino expandir aún más Alexa para conseguir que hagas tu próxima compra”, explicaba a la CNBC Roberto Llamas, director de investigaciones de IDC.

Amazon sí que ha hecho una apuesta muy marcada porque sus gafas puedan ser usadas en el día a día, dotándolas (bajo un precio de salida de 180 euros) de un manual por si en algún momento dado una persona con problemas de visión quisiera llevarlas a su óptico para que fueran graduadas.

Google: Sus Glass no estaban muertas, el secreto era encontrarles un nicho de mercado

Google Glass

Tras su fracaso hace unos años, Google relanzó sus Glasses en 2017 enfocadas en el mercado profesional. Que un revisor técnico de una instalación industrial pudiera retransmitir en directo qué estaba viendo al hacer un diagnóstico, o que un cirujano tuviera una serie de notificaciones directas en sus ojos sobre las constantes vitales de un paciente al ser operado.

En 2019 se han lanzado las Glass 2, con mejoras en conectividad y herramientas, apostando fuerte por quedarse con el nicho de profesionales. A fin de cuentas, Google es la empresa que más tiempo de experiencia cuenta con lentes de este tipo, y enfocándose en utilidades así, rompe también con el efecto rechazo que generó en un primer momento. En otras palabras, a todos nos resultaría raro cruzarnos en un ascensor con un vecino que lleva unas gafas que pueden grabarnos o analizarnos, pero seguramente veríamos bien que cualquier profesional se dote de toda la tecnología que hay a su alcance.

Facebook: las gafas como vía para aumentar sus ingresos en hardware

Facebook también hizo público hace unas semanas su alianza con la matriz de Ray-Ban para trabajar a largo plazo en unas gafas de realidad aumentada. Mark Zuckerberg dijo a propósito de esto que “la realidad aumentada y virtual será la próxima plataforma informática importante”.

La empresa de la red social lleva un tiempo intentando diversificar sus ingresos más allá de Facebook, Instagram y lo que pudiera venir con Whatsapp a través de hardware. Lo hizo con Portal, su pantalla-altavoz para el hogar, y podría hacerlo a futuro también con estas gafas, que no obstante, parece que tendrán un desarrollo a largo plazo antes de llegar al mercado.

En la materia Facebook cuenta además con la experiencia adquirida con Oculus, sus lentes de VR que este mes presentaron una nueva versión. Además de su inversión aquí, recientemente ha pagado 1.000 millones por CTRL Labs, una nueva empresa de reconocimiento de gestos que afirma ser capaz de leer señales eléctricas del cuerpo humano y traducirlas en señales que las computadoras pueden entender, adquiriendo una tecnología que potencialmente podría controlar sus gafas sin una pantalla táctil u otro dispositivo anexo.

Microsoft: las Hololens como base de confianza

Moviéndonos a Microsoft, la compañía de Windows hace mucho tiempo que ha intentado relanzar, y con notable éxito, sus apuestas de hardware. A pesar de esto, dispositivos tan aplaudidos como sus Surface solo representan aún el 5% de sus ingresos. Y en ese rango de nuevos prototipos lleva mucho tiempo encima de la mesa el potencial de sus Hololens, sus gafas de realidad 'mixta', según han denominado ellos mismos, que por ahora siguen muy centradas en el sector industrial y médico.

Con un precio de 3.500 dólares, el camino de Microsoft parece que todavía está lejos de enfocarse al usuario común, pero para muchos sus inversiones en realidad aumentada están a la vanguardia, hasta el punto de que ha firmado un contrato con el ejército de Estados Unidos para usarlas en labores de entrenamiento.

Los rumores sobre Apple apuntan a algo serio

Ya en el campo de los rumores entra el posible prototipo en el que Apple podría estar trabajando. Las informaciones llegan de la mano de Ming-Chi Kuo, voz autorizada a la hora de desvelar planes de la compañía de Cupertino, quien asegura que podría presentarlas bastante pronto, en el segundo trimestre de 2020.

Por ahora poco se sabe de ellas, pero parece que Apple -que a diferencia de sus competidores, es la única empresa con un peso vital ya en el hardware- quiere apostar por las gafas como un complemento al iPhone, del mismo modo que lo fue en sus inicios el Apple Watch. Un anexo al móvil que poco a poco iría ganando independencia.

De Snapchat a Huawei, otros actores implicados

El repaso a todo lo que puede venir en el mundo de las gafas inteligentes se cierra con Huawei, cuyo CEO ya avanzó que también están trabajando en un prototipo, y la apuesta algo difusa de Snap, la matriz de Snapchat, que en su búsqueda de rentabilidad ha lanzado ya tres prototipos de sus Spectacles, unas gafas centradas en grabar nuestras experiencias para compartirlas en su red social, y que no han tenido una acogida ni mucho menos importante.