Sabemos que subir a un avión puede suponer un riesgo debido a las llamadas Flatulencias de Gran Altitud, es decir, esos incómodos gases que pueden empeorar mientras se vuela en avión. No pasa nada, la ciencia no solo te explica por qué te pasa sino que también cómo combatirlos para evitar que pases un mal rato tú mismo o tus compañeros de trayecto. Pero la situación puede ser aún peor, por desgracia.

Los seres humanos morimos y, a veces, puede suceder en cualquier parte como en pleno vuelo. Aunque nunca morirá nadie en el aire. O, al menos, eso dicen los datos oficiales ya que la muerte no puede ser certificada hasta que se toma tierra, las autoridades competentes confirman que la persona ha fallecido y se da orden de levantar el cadáver. Sin embargo, lo oficial no es lo que siempre sucede, así que... ¿qué pasa si un pasajero muere en pleno vuelo? ¿Qué protocolo siguen las aerolíneas?

Normalmente si un pasajero se encuentra mal se suele pedir ayuda médica. Y cuando ya no se puede ayudar al pasajero, el comandante del avión y las autoridades aeroportuarias quienes decidirán qué hacer a continuación: "Dependerá en gran medida de la distancia restante para llegar al destino y el aparente motivo de la muerte del pasajero. Es decir, no existe una regla fijada en la que se obligue a la aeronave a aterrizar en el aeropuerto más cercano o dar la vuelta si alguien fallece dentro del avión", explican en Reclamador.es.

Los protocolos sí que indican que, mientras se toma tierra, los tripulantes tienen que trasladar a la persona fallecida a la zona menos concurrida del avión, generalmente en primera clase, aunque no siempre. Allí le abrochan el cinturón y le tapan, para evitar que otros pasajeros vean el cadáver.

Aunque suele ser extraño que alguien muera en pleno vuelo, Rocío Campos compartió viaje con una persona que falleció a primeros del mes de septiembre en un viaje de Ciudad de México a Narita, en Tokio (Japón). Lo primero que hizo el capitán fue requerir la ayuda de un médico por la megafonía del avión y todo se hizo "de forma muy discreta", según relata la propia Rocío. De hecho, comenta que ella misma se enteró porque su madre "fue uno de los médicos que asistió al personal aéreo". Sin embargo, al poco volvió a su asiento ya que al tratarse de una persona japonesa "la persona que necesitaba la atención médica y al presentarse también a ayudar un médico japonés" prescindieron de su ayuda. "Básicamente por el idioma", añade Rocío.

La persona que murió en el vuelo de Rocío fue llevada a otro lugar y tapada con una sábana azul y después de aterrizar ya no supieron más sobre este tema. Aunque normalmente las aerolíneas esperan al levantamiento del cadáver, sobre todo por si se trata de una enfermedad infecciosa y hay que poner el avión en cuarentena, para dejar salir a los viajeros. Esto sucedió el pasado mes de mayo cuando un avión aterrizó con dos muertos por peste negra en el aeropuerto Internacional Gengis Kan de Ulán Bator (Mongolia). No obstante, en el caso de Rocío no fue así: "Al llegar todo fue normal, no se retuvo a ningún pasajero, solamente al acompañante de la persona fallecida, que fue el último en bajar", concluye.