Popularmente suele decirse que la gripe con fármacos dura una semana y sin ellos siete días. Es cierto que por lo general los medicamentos prescritos para tratar esta afección suelen ir dirigidos a aliviar síntomas como la fiebre, la tos o la mucosidad, pero no a atacar al virus directamente.

Existen algunos fármacos antivirales, como oseltamivir, zanamivir o baloxavir, que se recetan a pacientes en los que la infección supone un riesgo mayor. De este modo se logra acortar el tiempo de la enfermedad un poco, aunque normalmente no más de un día. Más allá de eso, la otra opción disponible es la vacunación, pero la capacidad del virus de la Influenza para mutar y escapar al sistema inmunitario cada temporada hace que esta deba cambiarse todos los años y, además, que no siempre sea igual de efectiva. Por eso, muchos científicos buscan la forma de desarrollar un antiviral más eficaz, que ataque al patógeno de modo que se detenga su replicación antes de que pueda llegar a causar alguna de las complicaciones que pueden incluso costar la vida de pacientes de riesgo. Entre estos investigadores se encuentra un equipo procedente del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad del Estado de Georgia, encabezado por el doctor Richard Plemper. Son los autores de un estudio, publicado hoy en Science Translational Medicine, en el que se describe un fármaco que ataca directamente a la maquinaria de replicación del virus, impidiendo que este prolifere y deteniendo el curso normal de la enfermedad. Hasta ahora no se ha probado en humanos, pero ha dado muy buenos resultados en hurones, que son los mejores animales modelo para la investigación de la gripe humana.

Un método más efectivo

La mayoría de antivirales empleados para el tratamiento de la gripe actúan a nivel de las neuraminidasas, unas enzimas de la envoltura que facilitan que el virus pueda penetrar en las células que aún no se han infectado. Sin embargo, no afectan a su capacidad de replicación, ni a su material genético, por lo que puede seguir proliferando en los núcleos infectados.

Por eso es tan atractivo el enfoque de este nuevo fármaco, ya que se encarga de bloquear la ARN polimerasa, que desempeña un papel esencial en la correcta replicación del Influenza. Como resultado, se generan mutaciones aleatorias, tras varias de las cuales el genoma se vuelve no funcional y deja de replicarse.

Otra gran ventaja que muestra este nuevo antiviral oral es que es de amplio espectro, por lo que resulta eficaz para muchas cepas diferentes del virus. Esto es algo que se pudo comprobar en las pruebas con hurones, a los que se infectó con varias de ellas, algunas estacionales y otras pandémicas. Los resultados en todos los casos fueron muy buenos, la carga viral disminuyó rápidamente y la duración de la fiebre fue significativamente más corta que la de los animales que no habían sido tratados con este fármaco.

Por otro lado, el medicamento cuenta con una gran ventaja añadida; pues, según ha explicado el doctor Plemper en un comunicado, hasta ahora no han encontrado mutaciones de resistencia específicas para él, por lo que creen que cuenta con una barrera genética muy eficaz en este aspecto. Cabe destacar que algunos de los antivirales que se habían empleado tradicionalmente contra el virus de la gripe, como la amantadina y la rimantadina, ya apenas se recetan, puesto que se han generado resistencias similares a las de las bacterias con los antibióticos.

Por todo eso, este nuevo fármaco parece ser una buena arma para combatir la gripe. Aún está en pañales, pero si todo sigue igual en los ensayos con humanos, podría llegar a ser muy potente.

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