Venus, también conocido como el "gemelo malvado" de la Tierra, es uno de los planetas más enigmáticos para la NASA. Gracias a su compleja e infernal atmósfera, lo poco que se sabe de nuestro planeta vecino es gracias a las misiones espaciales efectuadas desde la década de los sesenta. Eso está por cambiar, luego de revelarse las intenciones de enviar una sonda diseñada para durar hasta 60 días en su superficie.

La NASA anunció la creación del LLISSE — o explorador del Sistema Solar in situ de larga duración — esta sonda será creada con el fin de soportar las altas temperaturas que se registran en la superficie de Venus, así como la presión atmosférica que es similar a aquella que experimentaríamos al estar sumergidos en agua a una profundidad de un kilómetro.

De acuerdo con Wired, LLISSE será un módulo pequeño que se engancharán a otras naves que forman parte de la misión Venera-D, un proyecto conjunto entre la NASA y la Rocosmos que buscará explorar Venus a partir de 2026. A diferencia de los vehículos rover enviados a Marte, el LLISSE será acompañado de un orbitador y un módulo de aterrizaje grande de corta duración, estos dos últimos desarrollados por la Agencia Espacial Rusa.

La NASA tiene la difícil tarea de mantener operativo el módulo por un lapso de 60 días. Hasta ahora las misiones en la superficie de Venus se han visto limitadas por lo complicado de su atmósfera. Desde las misiones Pioneer y Venera de finales de los setenta, hasta Vega y Magallanes, la duración en la superficie ha sido de corta duración.

LLISSE será un módulo en forma de cubo con lados de 25 cm de longitud. Un reto que enfrenta el equipo de desarrollo tiene que ver con la construcción de sus componentes, que han sido endurecidos con carburo de silicio para protegerlos de los cristales que se pudieran llegar a formar al permanecer en una atmósfera de dióxido de carbono y azufre.

El objetivo de esta misión es presenciar la transición entre el día y la noche con el fin de estudiar cómo cambian las condiciones en el planeta. De momento se están realizando pruebas en las que se somete a los materiales a las mismas condiciones atmosféricas que encontrarán en Venus, con el fin de completar la construcción del módulo en 2023.

El lanzamiento de LLISSE dependerá del progreso del Roscosmos en el diseño del resto de los módulos, por lo que la misión podría retrasarse más allá del 2026.

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