A Mr Jeff hay que reconocerle muchas cosas. Una de ellas es la de entrar en un sector poco atractivo, la otra es la de encontrar salida a su modelo de negocio tantas veces como sea necesario.

La compañía valenciana fue creada para poner algo de glamour y tecnología a los servicios de lavandería. Primero con proveedores privados que recogían y ofrecían el servicio a través de la propia aplicación, para pasar más tarde a controlar sus propias lavanderías con un sistema de franquicia. No era rentable, ni mucho menos, tratar con proveedores en cada lugar en el que iniciaban operaciones, especialmente cuando su tamaño empezaba a ser considerable; montar sus propios locales y derivarles trabajo a través de la aplicación.

No era suficiente. En enero de 2019, Mr Jeff logró hacerse con 12 millones de euros; la idea era crecer en Asia y Latinoamérica. Lo cierto es que la compañía ya había conquistado México, por lo que los fondos irían a por algo mucho más ambicioso: una expansión a nuevos servicios que nada tendrían que ver con su actividad original.

Ya explicaron, desde el minuto uno que buscarían ser la app de servicios más grande –que la situación les permitiese–, abarcando todos los sectores disponibles. Dicho y hecho, en octubre de este mismo año, Mr Jeff anunciaba un pivotaje –sin dejar atrás sus orígenes– hacia el negocio de la peluquería y la belleza entendida desde el fitness. Serían, desde ese momento, una plataforma para el bienestar –o para vagos–.

La idea de base sería sumar salones de peluquería, manicura y belleza –imitando el modo de franquicia de la lavanderías– gestionando las reservas a través de la misma aplicación. Ahora, la compañía acaba de dar un nuevo paso para entrar en su nuevo nicho de mercado.

Un cambio de nombre en la compañía, pasando de ser Mr Jeff a perder el Mr. Lo nuevo de Jeff quiere integrar todos los verticales ahora disponibles : Mr Jeff concentrando la lavandería, Fit Jeff para el deporte y Beauty Jeff para peluquería.

Compras y acuerdos para no partir de cero

Para llegar a alcanzar la misma masa crítica que la compañía ya gestiona en el sector de la lavanderías –1.780 puntos físicos en 32 países, según sus datos–, se ha decidido optar por las compras.

Por un importe que no ha trascendido, Jeff ha adquirido la compañía valenciana Entrenarme. Fundada por Diego Moyá y Sebastien Borreani, la startup pone en contacto a usuarios con entrenadores personales a través de SpaceFit.

Para integrarse dentro de la compañía de lavanderías, recurrirán a ese franquiciado, en este caso creando lo que han llamado oasis para el deporte con locales enfocados a ese negocio. "Jeff tenía muy claro que una de sus puntas de lanza debía ser el cuidado físico de las personas, donde nosotros tenemos el know-how, por lo que entendernos desde el principio fue sencillo. Fit Jeff surge de sumar la capacidad de expansión de Jeff, nuestro conocimiento en el mundo del fitness y potencial tecnológico de ambos”, explica Diego Moya, director ejecutivo y fundador de Entrenarme. Para Jeff, la pequeña tecnológica "reúne todos los requisitos para poder desarrollar el vertical de fitness de la mejor manera", explica Eloi Gómez, fundador de Mr Jeff.

En cualquier caso, tampoco se han quedado ahí. A través de un acuerdo de colaboración con Oh my Cut!, Jeff también aborda la división de belleza sin partir de cero. La cadena alicantina de peluquerías colaborará con el desarrollo de franquicias Beauty Jeff, sin perder su propia marca, pero manteniendo el control del nuevo modelo de Jeff.

“Desde el principio vimos que esta colaboración era una oportunidad para ambas compañías. Compartimos la obsesión por el cliente final, la visión de digitalizar un negocio tradicional y la simplificación de los servicios", explican desde Oh My Cut!. Es precisamente el concepto de franquicia lo que ha atraído a la cadena de lavanderías: "OMC conoce perfectamente el sector beauty y el sistema de negocio de franquicias, permitiéndonos conectar mucho mejor con nuestra idea de negocio", explican.

Ahora, se abre la veda para gestionar tres verticales diametralmente opuestas entre sí que, además de contar con una actividad muy diferente, tampoco comparten modelo de usuario.