– Oct 14, 2019, 9:03 (CET)

Cómo ‘Joker’ puede afectar al futuro de DC y el cine de superhéroes

El personaje interpretado por Joaquín Phoenix está funcionando a la perfección en taquilla, y todavía mejor en crítica, representando un cambio de paradigma en lo visto antes en el cine de superhéroes.

Joker ha pasado de crear expectación por su galardón en el festival de Venecia y los -aparentemente inflados- avisos sobre su violencia a convertirse en una realidad palpable. A fecha de este miércoles la película dirigida por Todd Phillips y protagonizada por Joaquín Phoenix ha recaudado 272 millones de dólares en taquilla en todo el mundo.

Fue el mejor estreno en un fin de semana de octubre, superando a Venom, y en España también superó el arranque que tuvo hace más de 10 años la celebrada cinta del último Joker que habíamos visto en pantalla (borremos a Jared Leto, por favor): Heath Ledger en el Caballero Oscuro.

Los analistas tienen dos perspectivas sobre cómo puede ser su continuación en taquilla: ir a más gracias a los comentarios, el boca-oído, y la posibilidad de que mucha gente no fuera el primer fin de semana por lo avisos de que podría ser demasiado dura, o que bien se pueda ir desinflando poco a poco ya que, al contrario de otras cintas basadas en cómics, no parece que vaya a tener tanto tirón para que la gente vuelva una segunda vez al cine.

Pero lo que está claro es que ya es un éxito. Con 'solo' 80 millones de presupuesto Warner ha encontrado en Joker un filón que en el cine superheroico solo se había visto en términos de rentabilidad con Deadpool. Queda mucho y seguramente sea complicado por su calificación R que llegue a batir a Aquaman, récord de recaudación de DC/Warner con 1.147 millones, pero no cabe duda de que puede convertirse en la película más rentable del estudio en años, el cual había tenido más de un resbalón en su apuesta por crear un Universo Extendido similar al de Marvel con los personajes de Detective Comics.

Ahora bien, el Joker también es una cinta de extremos. Desde la controversia y el hype inicial a los comentarios una vez estrenada. Para algunos es seria candidata a mejor película del año y, por supuesto, con Phoenix directo al Oscar. Por el contrario, los fans más acérrimos a los cómics pueden incluso renegar de ella por cómo cambia la visión del personaje, al tiempo que parece evidente que tiene mucho más de drama que de cine de género superheroico. Algunas de las críticas negativas a Todd Phillips de los últimos días le echan en cara que la película podría haberse llamado de cualquier otra forma, y que eliminado algunos detalles, la historia de la perturbación de Arthur Fleck podría haber sido una gran película sin necesidad de tomar el nombre de Joker, el cual en cualquier caso ha sido un gran reclamo comercial.

Warner Bros. Pictures

Dejando opiniones a un lado, no cabe duda de que el Joker ha cambiado el paradigma de lo que se esperaba de una cinta inspirada en un personaje de cómic, al menos para el público que equiparaba todo el mundo comiquero con el color y la intensidad que ha impuesto durante la última década el UCM. ¿Pero cómo puede afectar su éxito al mundo audiovisual de DC y del género en particular?

DC se libera del ansia de seguir a Marvel

Para entender hasta qué punto en DC/Warner pueden estar dando palmas con el éxito de Joker es necesario echar el reloj atrás. En concreto cuando el estudio comenzó a trazar su Universo Extendido de DC en 2013 en una clara apuesta por seguir la estela ya entonces exitosa de los superhéroes de Marvel en la gran pantalla.

En total se han estrenado 7 películas bajo este supuesto universo compartido. Desde El Hombre de Acero de 2013 a Shazam! (2018). Pero, por el camino, han cambiado muchos las cosas.

batman v superman
Warner Bros.

En un comienzo, DC confió a Zack Snyder para conformar su visión de su universo. El director de 300 o Watchmen parecía tener una potencia visual que casaba a la perfección con los personajes. Pero todo se fue torciendo, seguramente por falta de planificación. La segunda y la tercera película del DCEU -Batman v Superman y Escuadrón Suicida- fueron dos despropósitos. En la primera, porque seguramente se quiso presentar a Batman y todos los personajes que formarían La Liga de la Justicia antes de tener una película de introducción de cada uno.

Esto, sumado a las disputas sobre el montaje entre Snyder y el estudio, acabó provocando una cinta que aunque el tiempo puede poner en mejor lugar que todos los palos que recibió en inicio, parecía precipitada. “Da la impresión de que intentaron construir la casa por el tejado. Presentando a los superhéroes de golpe sin introducirlos”, señalaba a Hipertextual Javier Olivares, autor del libro Lo que quizá no sabías de Superman.

Tanto esta película como Suicide Squad funcionaron en taquilla, aunque se quedaron lejos de las expectativas de recaudación de Warner, pero no en crítica. En concreto de El escuadrón suicida, parece que solo salió en gracia el personaje de Harley Quinn, que tendrá su propia cinta camuflada bajo Aves de Presa el año que viene.

El castillo mal construido se derrumbó del todo con La Liga de la Justicia (2017), una película de la que Snyder tuvo que salir por la muerte de su hija -aunque las malas lenguas contaban que Warner ya estaba preparando su marcha- y que acabó Joss Whedon. Fue la película con menor retorno de la inversión de Warner en años.

Sin embargo DC/Warner también ha tenido sus éxitos inesperados. Wonder Woman, Aquaman y Shazam! fueron éxitos de recaudación y de divertimento y crítica. Sin embargo, el triunfo especialmente del personaje de Jason Momoa se dio con un DCEU menguante. La película, estrenada tras Justice League, apenas hace mención a sus acontecimientos.

El desmantelamiento del posible DCEU siguió con la noticia de la salida de Ben Affleck del papel de Batman, las dudas sobre si Henry Cavill vaya a volver a ser Superman, y el reboot de Escuadrón Suicida de James Gunn. ¿Qué sentido tiene todo esto como universo en construcción? En medio de ese caos apareció el mayor agente del mismo: Joker.

Warner comenzó a promover la idea de Todd Phillips de hacer una película desconectada del Joker hace dos años. La receta era un presupuesto pequeño y dar peso a una visión intimista. Y ha funcionado. Posteriomente DC ha dicho que estas especie de películas inconexas tendrán su propio apartado bajo un sello llamado 'DC Dark'.

El DCEU está muerto, larga vida al DCEU

Vamos, que el DCEU sigue estando por los aires, con dudas sobre si podría encajar en el futuro el Batman que interpretará Robert Pattinson en un encaje con Wonder Woman o Aquaman, o si DC por el contrario va a apostar por hacer estas producciones más pequeñas.

Pero lo que sí que parece evidente es que el Joker y su éxito ha dado un respiro a DC en su intención de perseguir la fórmula Marvel. Aves de presa seguramente funcione por su tirón entre el público más joven. El escuadrón suicida de Gunn tiene los mimbres de un director superdotado para el género, y Wonder Woman 1984 o Aquaman 2 tienen la herencia de los dos personajes mejor tratados.

La duda es, ¿qué pasa con Superman o Batman, las joyas de la corona? Por el momento sabemos que el Batman de Matt Reeves se centrará en su versión más detectivesca, en principio, desconectado por completo del Joker de Phoenix -y seguramente sea mejor así-. ¿Pero y Superman? Estos días entre redes y analistas no son pocos los que comentan que, antes de abrir el melón de reiniciar su origen a futuro, quizá sería interesante plantearse pequeñas historias independientes al estilo de Joker que en caso del hijo de Krypton podrían tener una gran trama en Superman: Hijo rojo, el cómic que juega con la idea de que Superman hubiera nacido en el bando comunista. Esto es, apostar a fondo por la fórmula de películas concluyentes y olvidarse de un universo, al menos a corto plazo.

Un cambio de paradigma en términos de presupuesto y enfoque

Otro aspecto clave sobre cómo el Joker es distinta a otras cintas es su calificación R, para público adulto. En Estados Unidos el acceso a las salas de cine está especialmente controlado y solo se permite entrar a menores acompañados de adultos. Esto, que podría haberla frenado en taquilla, se convierte en un punto diferencial con respecto a Marvel e incluso el Batman de Nolan (calificada como PG-13).

Disney solo cuenta actualmente entre sus activos con Deadpool (procedente de FOX y también muy rentable) con una calificación R, y existen dudas sobre si en sus próximas películas se rebajará con el fin de mantener un tono acorde al resto del universo, apto para la mayoría de públicos.

También está por ver hasta qué punto este Joker consigue alcanzar todos los premios que se le pronostican. De hacerlo, sería la primera cinta de superhéroes con una penetración en la academia tan grande, algo que Marvel ha cercado con Black Panther -estuvo nominada a mejor película-. De conseguirlo, Warner y DC podrían ver edificada su figura como el estudio capaz de elevar el género hasta esas cotas, si es que eso tiene ya alguna importancia.

Por último, también es importante ver cómo Joker puede ensanchar el género de superhéroes o de películas basadas en los cómics hacia temáticas más incómodas. En esto no se puede decir que sea pionera. Brightburn, producida por Sony y James Gunn, ya nos mostró este año la primera entrada seria del género en el terror contándonos la historia que parece un trasunto de un Superman maligno, al tiempo que Amazon también ha contado el reverso tenebroso de los superhéroes en The Boys. Con personajes de Imagine como Spawn en producción, con tramas mucho más oscuras, Joker también puede ser una referencia para abrir camino hacia cintas que se alejen de los tropos de acción y macro-eventos, expandiendo los personajes más rentables del cine actual hacia mundos, enfoques y fórmulas que pueden ser mucho más amplias.