FreeNow, lo que antes se conocía como MyTaxi, cambió su nombre hace unos meses, pero la intención era modificar algo más que su estética. La idea era aplicar a lo más profundo de la concepción del sector del taxi; tanto que, desde sus inicios y expansión, la compañía de origen alemán se ha granjeado la enemistad de las áreas más conservadoras del sector.

Justo con la llegada del verano y la modificación de la marca tras la integración de Daimler y BMW, la compañía anunciaba la llegada de los precios fijos en los trayectos por pre-contratación. Por debajo de la media en importe y compitiendo con una de las características del sector VTC tras un apertura en la regulación. Pero solo era el principio del cambio: FreeNow quiere modificar algunas de las normativas, ya históricas, del sector.

Bajo un estudio encargado a PWC, la compañía de transporte ha analizado la competitividad y sostenibilidad del sector del taxi a futuro. Es decir, las diferencias tangenciales entre la parte más tradicional, respecto a los nuevos modelos de negocio que se sostienen en las licencias VTC.

"La tecnología se ha presentado como la mejor aliada para que el papel del taxi juegue un papel muy específico en el futuro de la movilidad", ha comentado Jaime Rodríguez, director de FreeNow en España, "y gracias a esta tecnología podemos mejorar la oferta y la demanda".

Precisamente es la cuestión de la oferta y la demanda lo que han querido analizar desde el informe que, sostienen, no son propuestas con el objetivo de llevar a término si no un análisis del ecosistema. Coches compartidos o la eliminación de los límites geográficos, también entrarían en el debate.

FreeNow quiere más licencias en la calle

Es uno de los temas más polémicos en el sector, y en el que nadie se pone de acuerdo es el de las licencias. Un gran grupo del ecosistema de las VTC ha defendido desde hace tiempo la liberalización del sector y FreeNow quiere aumentar su número bajo el pretexto siguiendo la lógica de la oferta y la demanda.

¿Qué quiere el taxi? Fuentes consultadas en el sector de las gremiales cuentan a Hipertextual que esta medida solo responde a las necesidades de las grandes compañías, olvidando la cadena de microempresarios que conforman el taxi. De hecho, explican, que la firme intención del sector es la contraria: disminuir las licencias en circulación para así reducir las tasas de desocupación de los vehículos que ronda ahora mismo el 30%.

Igualmente, un aumento de licencias aumentaría el número de vehículos en las calles, por lo que disminuiría la recaudación final. El análisis de FreeNow quiere poner coto a esta cuestión con la implantación de tarifas y jornadas flexibles. "En ausencia de una mayor flexibilización, en la que todas las medidas suman y tienen un potencial impacto de mejora", explica el director de la plataforma. Lo que quiere decir que una reforma vendría de la mano de otra.

Una flexibilidad horaria, lejos de los cuatro días de trabajo entre semana más uno del fin de semana, abriría la posibilidad de trabajar en cualquier momento. ¿Cómo atraer la fuerza de trabajo a la noche y a los fines de semana? El estudio de FreeNow, que apunta que la reforma en este punto supondría un incremento en 4,5 millones en la facturación, añadiría las tarifas flexibles para los horarios de menos afluencia de taxis. Al igual que Uber y Cabify, porque este estudio lo que quiere es acercar regulaciones a lo que las plataformas ofrecen, los horarios más complicados tendrían precios más elevados en un intento de mantener la competitividad. De esta manera, se aumenta –por compensación– la recaudación final.

De nuevo, las fuentes consultadas del sector del taxi rechazan de plano esta teoría. Insisten, desde su punto de vista, en que esto solo haría bajar la facturación a término a un coste muy alto en lo que a derechos laborales se refiere.

En cualquier caso, una de las consecuencias directas del aumento de licencias sería la depreciación del precio de las mismas. La eterna discusión de cómo gestionar la compensación, como ya se ha hecho en otros países, y que no termina de convencer al sector porque, en sus palabras, "no se fían".