Durante el domingo aterrizó por quinta vez el X-37B Orbital Test Vehicle 5 (OTV-5), el avión espacial que pertenece a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, en el Centro Espacial John F. Kennedy de la NASA en Cabo Cañaveral, Florida. La aeronave cumplió un total de 780 días en la órbita de la Tierra, estableciendo así un nuevo récord. La marca anterior, perteneciente al mismo modelo, era de 718 días en su misión previa.

Se sabe que el X-37B se encontraba realizando una misión de carácter confidencial, por lo que sus responsables no han querido ahondar en detalles de su trabajo. Las autoridades norteamericanas se limitaron a decir que el aterrizaje había sido exitoso. Además, resaltaron que su misión fue posible gracias a la colaboración que existe entre el gobierno y la industria aeroespacial.

El avión fue lanzado el 7 de septiembre de 2017 con la ayuda del Falcon 9 de SpaceX. En un inicio, la misión estaba contemplada para durar 240 días. Por supuesto, se desconocen los motivos que los llevaron a extender sus labores. "El X-37B continúa demostrando la importancia de un avión espacial reutilizable. Cada misión sucesiva promueve las capacidades espaciales de nuestra nación", afirmó Barbara Barrett, secretaria de la Fuerza Aérea.

La única pista existente sobre su cometido es que fueron capaces de desplegar su Difusor Térmico Integrado Estructuralmente Avanzado, el cual permite "probar la electrónica experimental y las tecnologías de tubos de calor oscilantes en un entorno espacial de larga duración", según señalaron en un comunicado. Claro está que realizaron experimentos adicionales tras extender su duración en el espacio.

No es un modelo nuevo, eso sí. Fue desarrollado por la NASA y Boeing en 1999 con un solo objetivo: analizar su comportamiento para, en caso de ser exitoso y funcionar correctamente, trasladar su tecnología a futuras naves espaciales. Mide 8,8 metros de largo, 9,5 de alto y 4,5 de envergadura; Su bodega de carga tiene el tamaño de una camioneta, espacio suficiente para transportar satélites pequeños. El plan es lanzar la sexta misión del X-37B en 2020.

Más allá de los objetivos secretos, la aeronave pretendía impulsar futuras misiones espaciales que involucran la participación de la Fuerza Aérea. Sin embargo, se trata de una actividad que todavía debe ser aprobada por el Congreso estadounidense. Conocida como la Fuerza Espacial de Donald Trump, el mandatario pretende que su país se prepare para afrontar posibles conflictos generados en el espacio exterior.

En un principio se descartó la iniciativa, pues debían crear una división independiente de la Fuerza Aérea, lo cual requería aumentar el presupuesto de manera significativa para cubrir los innumerables gastos. No obstante, el presidente volvió a la carga con una propuesta, esta vez como una rama dependiente de la Fuerza Aérea. Hasta el momento sigue sin ser aprobada, pero posiblemente reciba luz verde en los próximos meses.