En el universo de juegos nacidos gracias a Dark Souls, The Surge (2017) fue conocido por salirse de la ambientación “dark fantasy” de los soulslike para apostar por el futurismo y la ciencia ficción. Ahora, dos años después, el estudio alemán Deck 13 está de regreso con una secuela que se construye sobre la buena base del original pero que además agrega cambios y mejoras que hacen la experiencia mucho más cómoda.Hablar de “comodidad” en un juego como este es solo una forma de decir, porque como todos los juegos “inspirados en” Dark Souls o *Demon’s Souls, la barrera de entrada es un poco más alta que lo normal. *The Surge 2 es difícil, es complejo y exige invertir un buen tiempo** antes de “hacerse bueno en el juego”. Pero cuando eso se consigue, la experiencia es sumamente satisfactoria.

The Surge 2 es un RPG de acción que continua narrando los eventos ocurridos al final del primer título; en ese juego, una mega corporación llamada CREO dominaba el mundo del futuro en un planeta destruido por la crisis climática. Esta empresa hizo avances importantes en tecnología robótica, implantes biotecnológicos y humanos aumentados pero, como es lo normal para estas historias, cuando la inteligencia artificial quiere actuar por su cuenta siempre algo sale mal.Son varios los elementos clave que definen la experiencia de The Surge 2, pero quizás el principal es el hecho de que el combate y las acciones que realiza el personaje están gobernadas por una barra de resistencia; correr, esquivar o lanzar golpes a los enemigos consume esa barra y cuando esta se acaba, el personaje solo puede caminar mientras esta se recupera. A raíz de esto **el combate es — como en Dark Souls — metódico y de ritmo pausado*, amén de que los enemigos son siempre letales y dos golpes pueden ser suficientes para terminar en game over*.

¿Cómo puede entonces un novato evitar que esto pase de forma frecuente? Simple: prestando atención a las opciones de personalización, otro elemento clave en el juego. Uno de los elementos distintivos de la serie está en la posibilidad de, al combatir, apuntar a partes específicas del cuerpo del rival para cortarlas (sí, así de sádico) y conseguir piezas de equipo mejores.

Las partes protegidas resisten más golpes y son más “duras” de cortar, pero entregan mejor loot; las extremidades sin protección permiten eliminar al rival más rápido, pero el premio será inferior. The Surge 2 juega con este tipo de apuestas todo el rato: **¿voy a la segura al enfrentar a los enemigos, o subo la apuesta a riesgo de perder la chatarra recogida hasta ese momento?** Esa pregunta es una constante a lo largo de la aventura.

Porque además, tal como en los juegos en que se inspira, en The Surge 2 hay una moneda (la chatarra) que se consigue a medida que se elimina enemigos o se explora el mundo. Al perder, la chatarra obtenida hasta el momento queda tirada en el lugar y con solo una oportunidad de recuperarla en un lapso de tiempo predeterminado (normalmente un par de minutos). Además, mientras más enemigos se eliminen sin volver al punto seguro de guardado, aumenta el multiplicador de chatarra conseguido.

El diseño de niveles, sobresaliente

The Surge 2, al igual que su primera parte, es un juego donde uno está todo el rato sopesando cuánto más se puede alejar de la zona segura de cada nivel. Las áreas de la ciudad de Jericho City son algo más abiertas que el complejo industrial del juego original y están llenas de pasillos, niveles de altura y, por supuesto, puertas que se abren de un solo lado. Quiero ser claro en esto, porque muchas veces en juegos tipo soulslike se omite: el diseño de niveles es clave para la experiencia de juego. El primer Dark Souls y Bloodborne son prueba de ello.

Y me atrevo a decir que **lo mejor de The Surge 2 está dado por la construcción física de sus niveles**. Hay una suerte de belleza arquitectónica en los atajos y las rutas que, inevitablemente, cierran siempre del centro médico; así, cada vez que se abre un nuevo camino, el nivel se hace más rápido de recorrer. Es imposible no terminar ejercitando la memoria espacial al moverse por Jericho City y recorrer callejones y edificios, aunque la mayor satisfacción se da siempre al abrir una puerta y darse cuenta que, mágicamente, esa puerta se convierte en un útil atajo.

No cabe duda que Deck 13 le puso mucho énfasis al diseño de escenarios, siguiendo lo que ya habían hecho tan bien con el primer The Surge. De ese juego se criticó de forma negativa lo oscuro y claustrofóbico de sus lugares, pero no realmente la forma en que las áreas estaban construidas. En The Surge 2, los colores más brillantes y las áreas abiertas son perfectas para realzar aún más la excelencia del mundo que se recorre.

En general, The Surge 2 es un juego de «mejoras sobre el original». Hay un buen número de cambios que refinan la experiencia del primer título. Al sistema de personalización de equipamiento se le quitaron algunos elementos no tan relevantes, como el uso de exoesqueletos específicos que muchas veces terminaban limitando el uso de ciertas piezas; sin ahondar en ello, solo diré que el sistema actual es más flexible y por consiguiente, un poco mejor.

En cuanto al combate, ahora se agrega un sistema de contraataques direccionales que parece sacado directamente de For Honor, aunque en mi caso, no me he visto obligado a usarlo (y qué bueno, porque no soy ese tipo de jugador de contraataques).

Pese a todo, sigue siendo un «doble A»

Con todo lo anterior, hay un punto sobre el que se puede decir que Deck 13 **todavía no logra dar en el clavo de forma certera: los jefes*. El original The Surge* tenía pocos — 5 o 6 — y no muy memorables; The Surge 2 tiene más jefes y si bien se nota que hay trabajo en su creación, todavía estos no convencen demasiado. Es en estos combates donde aparece lo peor (o tal vez, “lo menos bueno”), porque muchas veces se hacen más largos de lo necesario y especialmente en los enemigos más grandes, la cámara juega malas pasadas sobre todo al quedar debajo de los enemigos.

Si hay algo en lo que Deck 13 queda a deber es en el diseño de las batallas contra los jefes principales. Ahora, es importante puntualizar que también hay otro tipo de jefes “humanos” y cuyas batallas parecen más un juego de peleas que otra cosa. En el marco general, estos jefes se sienten más correctos; quizás menos espectaculares en presentación, pero a cambio desentonan menos con la propuesta en general.

Es importante tener claro que The Surge 2 no es una superproducción como las que lanzaría un estudio más grande, llámese Ubisoft, Naughty Dog o Santa Monica; dentro de todo, Deck 13 todavía se mueve en el espectro de los títulos doble A que se enfocan, antes que nada y que todo, en la jugabilidad.

Eso explica que la presentación visual sea algo irregular, aunque en Xbox One X, PS4 Pro o PC existe la opción de elegir entre un framerate más alto o resoluciones mayores a 1080p. En ese sentido, mi experiencia de juego fue la “inferior”, ya que en la Xbox One y las PS4 tradicionales el juego está limitado a 30 cuadros por segundo y en algunos momentos, hay problemas con la carga de texturas.

Aún así, nada de esto ha empañado mi experiencia con The Surge 2. No es en ningún caso un juego perfecto o cercano a la perfección como los que firma Hidetaka Miyazaki (el padre de este formato), pero sin lugar a dudas Deck 13 es uno de sus alumnos aventajados. The Surge 2 tiene un diseño de niveles excelente, un control bien refinado en cuanto a mecánicas y posibilidades — solo el nuevo parry direccional podría ser la excepción — y a eso se le suma un juego repleto de contenido narrativo con una premisa, a lo menos, interesante.

Conclusión

The Surge 2 pertenece a esa camada de juegos que apuestan por la jugabilidad “dura” como núcleo central de todo. Estos títulos muchas veces son difusos dando instrucciones, no llevan nunca de la mano y la historia la van contando a cuentagotas, dejando muchas cosas en el aire o a libre interpretación. Por lo mismo, es una especie de gusto adquirido; no es un juego de fácil acceso debido a su presentación no tan refinada y a su dificultad un poco más alta que el promedio, lo que para muchos puede crear una barrera infranqueable.

Quienes disfrutaron el original, sin lugar a dudas van a encontrar una satisfacción similar en esta secuela; por lo bajo, serán 30+ horas explorando atajos y pasadizos, recolectando loot, cortando extremidades de los rivales y recogiendo audiologs para saber por qué diantres el (o la) protagonista es el único sobreviviente de un accidente de avión (¿acaso Bruce Willis en Unbreakable?).

No es para nada un título perfecto, pero es de esos honestos que no se conforman con llevar de la mano al jugador o darle todo procesado y listo para consumir, sino al contrario. Y cuando el juego hace clic, vaya que hace clic.

Pros

  • Las posibilidades de personalización de equipamiento
  • El diseño de niveles y sus infinitos atajos
  • Los controles funcionan a la perfección
  • Las batallas contra los jefes humanos son un acierto

Contras

  • Algunos problemas técnicos, sobre todo en las consolas base
  • El diseño de los jefes todavía tiene margen de mejora

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