El libro de Bob Iger, Lecciones aprendidas de 15 años como CEO de Walt Disney ha dado para mucho, con decenas de historias estando al frente de una de las compañías más importantes del mundo.

Una de esas historias tiene relación a George Lucas que en 2012 decidió vender Lucasfilm —y por lo tanto Star Wars, sus películas ya realizadas y derechos a hacer obras futuras— a Disney. Aparentemente se sintió traicionado.

"En algún punto del proceso George me dijo él había completado la base de de tres nuevas historias para tres nuevas películas. Aceptó enviar tres copias de lo que había realizado: una para mi, una para el vicepresidente ejecutivo de Disney, Alan Braveman y uno para el director creativo de Walt Disney Studios, Alan Horn. Lo leímos y decidimos que teníamos que comprarlo, pero dejamos claro que no estábamos contractualmente obligados a adherirnos al arco argumental propuesto".

"El sabía que yo iba a ser muy enfático en el control creativo de futuras películas, pero no fue algo fácil de aceptar para él. Así que, con dudas, consintió estar disponible para funcionar únicamente como consultor. Prometí que estaríamos abierto a sus ideas (no fue una promesa difícil de hacer, claro que estaríamos receptivos a lo que George Lucas nos diga) pero que como las bases argumentales, no estaríamos obligados".

Después Iger explica cómo, durante una de las primeras reuniones después de la adquisión junto a Michael Arndt y Kathleen Kennedy, Lucas se dio cuenta que no usarían una de las historias enviadas durante la negociación.

"La verdad es que Kathy, J.J. Abrams, Alan Horn y yo hablamos de la dirección que tomaríamos con la saga y todos acordamos que no era lo que George había propuesto. Él sabía que no estábamos contractualmente obligado a usar sus ideas, pero pensó que la compra era una promesa tácita que usaríamos su historia. Se sintió decepcionado de que lo hayamos descartado. Fui muy cuidadoso en, desde nuestra primera reunión, dejarle claro todo y que no se sienta engañado. Tal vez debí prepararlo antes de la reunión con J.J. y así evitar su enojo".

"Ahora entiendo que en su primera reunión con nosotros sobre el futuro de Star Wars, George se sintió traicionado y aunque todo el proceso jamás hubiese sido fácil para él, el inicio fue complicado sin necesidad".

Según Iger, Lucas sentía que la secuela escrita y dirigida por J.J. Abrams no proponía nada nuevo con relación a anteriores películas. Pero el CEO de Disney también explicó en su libro que el creador de la saga no fue capaz de entender la inmensa presión bajo la que estaban y la importancia de ofrecer una historia que inicie conectando, tanto con los fans, como con todo el mundo de Star Wars que ya se había creado.

La decepción y traición sentida por George Lucas se mantuvo hasta después del estreno de El despertar de la fuerza, como fue patente en una de las primeras entrevistas que contestó a Charlie Rose, cuando explicó que se sentía como un divorcio. "Cuando te separas dejas de visitar los lugares que frecuentabas con tu pareja, lo mismo con esta película".

Aunque El despertar de la fuerza no uso las ideas del arco argumental propuesto por Lucas, con el tiempo, algunas de ellas fueron exploradas por Los últimos Jedi dirigida por Rian Johnson: el enfoque en un Luke Skywalker viejo o el aprendizaje de Rey.

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