Chillar, tirarse o lanzar objetos contra el suelo, patalear o pegar puñetazos... Niñas y niños conocen todas las formas de poner de los nervios a sus padres cuando se les niega una cosa o simplemente quieren atención. De hecho, los berrinches casi que ya forman parte de la vida diaria de muchos progenitores, sobre todo la vergüenza que acompaña cuando suceden en el supermercado, en un restaurante o en medio de la calle.

Lidiar con este tipo de comportamiento en los hijos humanos parece ser parte del aprendizaje mismo. No obstante, por extraño que pueda parecernos en un principio, no se trata algo solo de nuestra especie. Este vídeo muestra cómo una cría de elefante tiene una rabieta y la forma en la que actúan sus padres. Al fin y al cabo, estos animales tienen unas actitudes bastante parecidas a la de los padres humanos, es decir, son cariñosos, protectores y, además, parece que también tratan estos berrinches de la misma forma que un humano debería actuar: esperar hasta que al bebé se le pase el enfado.

Se ha comprobado que los elefantes muestran multitud de sentimientos parecidos a los de los humanos. Desde enfado hasta envidia, pasando por felicidad o tristeza, celos, competitividad... Incluso pueden llegar a tener complejos que demuestran con sus comportamientos, velan a sus muertos y se consuelan entre ellos (son muy empáticos).

De hecho, por lo visto, este tipo de arrebatos entre las crías de elefante son tan frecuentes como entre los bebés humanos. Es más, en el caso de estos animales, además, cuando están en pleno berrinche pueden incluso lanzarse al barro. En este vídeo no vemos al bebé hacer esto, pero sí tirarse al suelo, balancearse, mover las orejas, gritar... y, mientras tanto, sus progenitores siguen su camino, esperando que se le pase pronto la rabieta para seguir tranquilamente con su día.

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