Anoche, sobre las 21:30, muchas personas observaron desde las provincias de Sevilla y Córdoba cómo una bola de fuego cruzaba el cielo a gran velocidad, mientras emitía destellos que se fueron apagando poco a poco.

Aunque esos fueron los dos lugares desde los que pudo verse a simple vista, el fenómeno fue captado incluso a 400 kilómetros de distancia, por detectores pertenecientes a la Red de Bólidos y Meteoros del Suroeste de Europa. Concretamente, se grabó desde los observatorios de La Hita (Toledo), Sierra Nevada (Granada), La Sagra (Granada) y Sevilla, pertenecientes también al proyecto SMART, cuyo objetivo es monitorizar continuamente el cielo para registrar y estudiar el impacto contra la atmósfera terrestre de rocas procedentes de distintos objetos del sistema solar.

¿Un trocito de asteroide?

El suceso ha sido analizado por el investigador responsable del Proyecto SMART, el astrofísico José María Madiedo, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), quien ha determinado que la roca que lo originó entró en la atmósfera a unos 61 mil kilómetros por hora sobre el noreste de la provincia de Sevilla.

Esto dio lugar a la formación de una bola incandescente a 85 kilómetros de altura, que avanzó en dirección noroeste, hasta extinguirse a unos 42 kilómetros sobre la localidad de Zafra, en Badajoz.

Los meteroides son partículas de roca que orbitan alrededor del Sol, con diámetros situados entre los 100 micrómetros y los 50 metros. Si alguno de ellos atraviesa la atmósfera, se convierte en un meteoro, que pasa a considerarse un meteorito si llega a tocar el suelo. Por otro lado, si su brillo es muy grande, superior al de Venus, se clasifica como un bólido. Todos estos fenómenos son detectados frecuentemente por el proyecto SMART.

Un pequeño asteroide se desintegra sobre África horas después de ser descubierto

En este caso, la roca se desintegró completamente después de experimentar varias explosiones, por lo que ninguno de sus fragmentos llegó a tocar tierra. En cuanto a su origen, antes de penetrar en la atmósfera seguía una trayectoria muy similar a la del asteroide potencialmente peligroso 2000 QW7, que se acercó hasta nuestro planeta el pasado 14 de septiembre, de ahí que se piense que podría ser un fragmento del mismo. De cualquier modo, será necesario realizar nuevos cálculos para poder confirmarlo.

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