Dos nuevos tiroteos masivos, con apenas unas horas de diferencia entre ellos, son los últimos sucesos con armas que han puesto en jaque a la opinión pública en Estados Unidos: Dayton (Ohio) y El Paso (Texas) son las dos zonas en las que han ocurrido. Es más, no han sido los únicos esta semana, uno en un festival en Gilroy (California) y en otro Walmart, en este caso de Mississippi.

Es un tema candente y los investigadores no quieren dejar de aportar su granito de arena para entender mejor por qué se están produciendo. Este es el principal motivo por el que el pasado mes de octubre el equipo de Stephen Markowiak, investigador de cirugía general en la Universidad de Toledo, en Ohio (EEUU), publicaba un estudio en American College of Surgeons sobre las cuatro cosas en común que tienen las comunidades con tiroteos: ¿cuáles son estas características habituales?

Antes de comenzar es importante señalar que la investigación apunta solo correlaciones y que el equipo solo recopiló datos de tiroteos con cuatro o más víctimas mortales, excluyendo los tiroteos con un motivo claro, como la violencia relacionada con ladrones o pandillas.

No obstante, si se determina que estos factores son verdaderamente predictivos, podrían ayudar a informar políticas de salud pública más efectivas. Markowiak y su equipo desarrollaron un perfil de las comunidades donde se produjeron tiroteos masivos entre 2005 y 2018 e identificó cuales son estos factores. En la lista se incluye desde el apoyo a la salud mental hasta la falta de control de armas, pero no son las únicas características. Hay que señalar que el equipo usó datos de una gran cantidad de fuentes, incluidos el FBI, el Censo de los EEUU, los Centros para el Control de Enfermedades, las leyes estatales sobre armas de fuego y otros diez más.

Salud mental, sentimiento de comunidad y armas

Se compararon los 155 casos de tiroteos masivos con las 180 medidas de factores de salud social de una comunidad. Por un lado, la salud mental, el sentimiento de comunidad y las leyes sobre armas son tres de las características comunes para que haya tiroteos.

La falta de acceso a profesionales de la salud mental fue un indicador clave: "En general, las comunidades en las que estos eventos de disparos múltiples han sucedido históricamente son mucho menos saludables en comparación con los promedios nacionales", explicó Markowiak en un comunicado de prensa. Por tanto, las comunidades donde no se satisfacían las necesidades de atención de salud mental tenían riesgos significativamente más altos de tiroteos masivos. No obstante, hay que recordar que los tiradores no siempre tienen problemas mentales, aunque sí supone un factor de riesgo que no haya buen acceso a los profesionales médicos relacionados con la salud mental.

Y esta diferencia parece ser mayor en las zonas urbanas es mayor, según señalan Markowiak y su equipo en la investigación. Hay menos profesionales de salud mental per cápita en las zonas urbanas y esto las pone en riesgo, mientras que la media nacional se encuentra en 490 personas por profesional. "Este estudio sin duda llama la atención sobre las consecuencias de la escasez de médicos en todo el país, no tanto en el nivel de servicio, sino en el nivel del médico de atención primaria y los profesionales de la salud mental", agregó.

Otro de los factores importantes a tener en cuenta es el sentimiento de comunidad, es decir, la cercanía que tienen los ciudadanos entre sí. Por ejemplo, aquellas comunidades con un mayor número de interacciones sociales diarias tienen menos posibilidades de sufrir tiroteos masivos, según los datos aportados por el equipo. En las comunidades en las que ocurrieron los eventos "el individuo promedio tenía de 10,5 a 11 personas con las que comúnmente socializan" mientras que en aquellas en las que no sucedieron tiroteos el promedios se sitúa en "13 o más asociaciones cercanas, comentó Markowiak.

¿Y qué pasa con las leyes relacionadas con las armas? "Definitivamente deberías querer vivir en una comunidad que tenga leyes de armas fuertes", comentó Markowiak a Inverse el pasado mes de octubre. Aunque en un primer momento se detectó que había una incidencia del 53% en lugares con restricciones fuertes sobre las armas, la verdad es que profundizando más se dieron cuenta de que había dos leyes que de forma clara hacían descender el porcentaje: la notificación obligatoria de registros de salud mental al Sistema Nacional de Verificación de Antecedentes Penales de Incidentes y las restricciones de llevar encima pistolas y otras armas de fuego.

Aunque estos dos factores reducen la probabilidad de tiroteos masivos, el doctor Markowiak dudó mucho en concluir que estas leyes tienen un efecto disuasorio en la prevención de tiroteos masivos: "Las otras leyes que analizamos realmente no tuvieron efecto".

El dinero, otro factor a tener en cuenta

Las desigualdades sociales también tienen parte de culpa en que haya comunidades en las que sea más fácil que haya tiroteos: las comunidades con altos niveles de desigualdad de ingresos, mayores costos de vivienda y mayores incidentes de hacinamiento y falta de servicios públicos fueron indicadores clave de tiroteos masivos.

El estudio no pretende ser concluyente, pero sí una forma de empezar a investigar los factores que se pueden prevenir para evitar los tiroteos, pero sin ningún tipo de posicionamiento político: "Solo queríamos ver a dónde nos llevaban los datos", indicó Markowiak. "Eso es lo que nos llevó a algunos de los hallazgos más sorprendentes".

Desde el punto de vista político, el estudio señala la necesidad de un mejor mantenimiento de registros nacionales: "Sabemos que la investigación en el área de la violencia armada se ha sofocado desde principios de la década de 1990 debido a las inacciones del Congreso", indicó, refiriéndose al mandato del Congreso que prohíbe a los CDC estudiar crímenes con armas.

En general, los resultados sugieren que la escasez de profesionales de la salud mental, la falta de oportunidades sociales, las tasas más altas de desigualdad de ingresos y la falta de leyes de control de armas pueden estar contribuyendo a la gran cantidad de tiroteos masivos en los EEUU: "Si nos enfocamos en hacer que nuestras comunidades sean lugares más saludables donde las personas tengan acceso a médicos y espacios saludables, y restauremos un sentido de comunidad, entonces creo que nuestro proyecto indica que es menos probable que veamos estos eventos de disparos masivos", dijo Markowiak .