La Organización para la Investigación Espacial de la India (ISRO) se ha hecho bastante de rogar en los últimos años, después de posponer en numerosas ocasiones el lanzamiento de su misión Chandrayaan-2. Querían que todo fuese perfecto y finalmente lo consiguieron, pues el pasado 22 de julio la nave partió hacia la Luna, sin incidencias.

Por delante le quedaba mes y medio de viaje tras el cual la India podría convertirse en el cuarto país que logra aterrizar uno de estos vehículos en nuestro satélite. Sin embargo, el trayecto no es un camino de rosas. De hecho, en él existen puntos clave en los que el más mínimo error podría dar al traste con la misión. Uno de ellos es al que tuvo que enfrentarse justo ayer, al entrar por fin en la órbita lunar. Afortunadamente, de nuevo todo ha transcurrido sin problemas; por lo que, si todo va bien, el país asiático podría lograr su ansiado alunizaje muy pronto, el próximo 7 de septiembre.

ISRO

Un paso delicado

Según ha afirmado el jefe de ISRO, Kailasavadivoo Sivan, en una rueda de prensa difundida por la Agencia Francesa de Prensa, la entrada en órbita de Chandrayaan-2 era un punto muy delicado dentro de la misión.

El principal factor clave era la velocidad de aproximación, pues si se hacía muy deprisa el tirón gravitacional de la Luna no habría sido suficiente y la nave se habría lanzado al espacio. En cambio, si ocurriese muy despacio se daría el efecto contrario y podría estrellarse contra el satélite.

Era esencial tener en cuenta tanto esto como la altura sobre la superficie lunar a la que se colocaría el vehículo. Todo se ha logrado con éxito, en una maniobra que ha durado 1.738 segundos y da paso a la siguiente fase: el aterrizaje.

Esto es precisamente lo que diferencia a Chandrayaan-2 de su antecesora, ya que en 2008 Chandrayaan-1 logró entrar en órbita, como acaba de hacer esta, pero no continuó hacia el aterrizaje. Si todo va bien, el 7 de septiembre no solo tendrá lugar un hito histórico, que aupará a la India junto a los países más relevantes de la carrera espacial, sino que establecerá los pilares básicos para dos objetivos mucho más grandes, planeados por ISRO: enviar una misión tripulada a la Luna en 2022 y aterrizar en Marte. Este último proyecto aún no tiene fecha, pero se encuentra entre los deseos de esta agencia espacial asiática que ya ha demostrado con creces que, a pesar de no disponer de todos los recursos con los que cuentan otras, aún tiene mucho que decir en la historia de las misiones espaciales.