Tras la publicación de diversas investigaciones en las que se detallaba cómo Apple compartió con terceros algunas de las grabaciones con preguntas realizadas a Siri, la empresa californiana decidió detener el proceso –cuya finalidad era evaluar la calidad del asistente y mejorar el servicio–. Hoy, en un intento por corregir lo sucedido, el fabricante estadounidense ha anunciado tres nuevas mejoras fundamentales al respecto.

Lo más importante —o, al menos, lo más llamativo— es que, para compartir audios anónimos con Apple y contribuir a la mejora de Siri, el usuario tendrá que dar su consentimiento de forma activa. Hasta ahora, el envío de estos fragmentos de audio anónimos se hacía por defecto, por lo que se trata de una medida positiva en pro de la privacidad.

La segunda mejora es que los audios anónimos serán escuchados únicamente por empleados de Apple y no por empresas externas subcontratadas. De esta forma, el fabricante busca preservar aún más la privacidad de sus usuarios, algo que se ha convertido durante los últimos años en una seña de identidad de la compañía.

La tercera mejora es que los fragmentos de audio no se almacenarán. El proceso de evaluación de calidad se hará por medio de la transcripción a texto que genere la inteligencia artificial –a excepción, claro, de las personas que elijan, de forma activa, contribuir a la mejora del asistente de voz de Apple–.

La compañía también ha enviado un comunicado pidiendo disculpas por no estar a la altura de sus ideales y su compromiso con la privacidad:

"Como resultado de nuestro análisis, hemos llegado a la conclusión de que no hemos estado totalmente a la altura de nuestros elevados ideales y pedimos disculpas por ello. Como anunciamos anteriormente, hemos interrumpido el programa de evaluación de Siri. Pensamos retomarlo en otoño cuando las actualizaciones de software estén disponibles para los usuarios".

Apple se vio en aprietos cuando una investigación publicada por el diario británico The Guardian reveló que ciertos fragmentos de audio recogidos durante las interacciones con Siri se comparten con empresas externas con el objetivo de evaluar la calidad del servicio y mejorar su experiencia de uso.

El problema, no obstante, no era el proceso en sí mismo, pues los audios eran usados únicamente para mejorar el funcionamiento de Siri, sino que las personas que escuchaban esos fragmentos podían llegar a capturar informaciones privadas pese a las medidas a favor de la privacidad impuestas por Apple.