Autor: Mikel Pernía
Hemos visto que la nueva generación de consolas tiene ya una especificación confirmada, el disco duro SSD. Los discos duros en estado sólido llegaron hace unos años como una revolución. Frente a la tecnología clásica del disco mecánico de toda la vida, estas unidades vienen a usar la misma tecnología que se lleva usando con los pendrives. Una tecnología que ha ido mejorando la capacidad hasta el punto de ofrecer cifras adecuadas para ofrecerse como un dispositivo de almacenamiento en un PC. Al principio, se recomendó encarecidamente que estas unidades fuesen dirigidas a la instalación del disco duro y los programas principales, mejorando mucho el rendimiento de los PC. Con la mayor capacidad que han ido obteniendo, usarlos con los juegos era una conclusión lógica. Ahora bien, ¿cuánta ventaja da un SSD como disco duro para jugar?

Uno de los argumentos que se expuso durante el E3 2019 fue que la próxima generación carecería de tiempos de carga. Si bien eso dependerá de cada juego, sí que es algo que puede ofrecer una ventaja, tanto para el jugador que evitará largas esperas, como para los desarrolladores para mejorar los juegos. Estos últimos ya se frotan las manos con las posibilidades que ofrecerá en los juegos de mundo abierto, o al menos, eso esperan. AMD se mostró muy comprometida con este aspecto y por ello presentó su nueva tecnología, la arquitectura RDNA, que optimiza procesos y permite que las cargas todavía se reduzcan un poco más.

Vamos a ver un vídeo demostración de cuánta ventaja puede ofrecer, de una forma básica, un disco duro SSD frente a uno mecánico para jugar. Recordar que incluso la Xbox One X usa una tecnología híbrida en su disco duro principal, combinando ambas tecnologías. Antes de eso, todas las consolas han venido usando un disco duro mecánico de 2.5″.

Como se puede observar, tanto para procesos de renderizado como para carga de juegos, el SSD ofrece una clara ventaja. En el caso de PC, estamos viendo que el SSD empleado en la comparativa se conecta vía SATA. En estos casos, los SSD suelen rondar los 500Mb/s de velocidad de transferencia, mientras que los HDD rondan los 150Mb/s. Es una diferencia notable, que en el caso de usar otras tecnologías como PCIe o M.2, pueden alcanzar velocidades de hasta 6Gb/s.

En esta comparativa llegamos a ver que en el caso de usar un SSD para jugar, le da tiempo a morir antes de que en el HDD haya completado la carga. Y es que mientras en el SSD el Counter Strike tarda poco más de 14s en cargar, el HDD demora la espera hasta los 41s, casi el triple de tiempo. Esta cifra oscila, viendo como en Far Cry New Dawn duplica el tiempo de espera, y supera el triple en el caso de Metro Exodus. Resulta evidente la ventaja que se obtiene al usar un SSD como disco duro a la hora de jugar.

Cara a un futuro, donde se apunta a que las nuevas consolas harán uso de discos duros SSD y no creo que usen SATA, las velocidades de transferencia serán elevadas y los tiempos de carga serán minúsculos. Como hemos dicho, además, esto puede permitir que durante el juego la carga no ralentice la acción y permita mostrar en pantalla muchos más objetos y mucho mejor detallados. La realidad, es que este cambio que han determinado para la próxima generación será uno de los mayores aciertos que podíamos encontrar.

Este artículo fue publicado originalmente en SomosXbox