Durante esta semana el mundo entero está recordando aquel heroico día de la historia de la carrera espacial en el que la humanidad pisó por primera vez nuestro satélite. Desde entonces, los éxitos en este ámbito no han parado de sucederse. Otros diez hombres han vuelto a caminar sobre la Luna, se han enviado numerosos robots tanto a territorio selenita como a Marte, para inspeccionar su superficie de cara a futuros viajes, se ha logrado extraer muestras de asteroides que tienen mucho que contar sobre el origen del sistema solar, e incluso se ha llegado hasta un objeto situado a 6.000 millones de kilómetros de la Tierra, el más lejano jamás estudiado.

Pero la carrera no ha terminado. En los próximos años se espera cumplir muchos objetivos, entre los que llegar a Marte es uno de los más esperados, a la par que ambiciosos. Es todo un reto, para el cual no solo será necesario conocer a fondo el territorio marciano, ya que también tendrán que plantearse procedimientos para que los astronautas que viajen hasta allí puedan cumplir su misión con la mejor salud posible. Por eso, la NASA ha encargado recientemente a un equipo de científicos de la Escuela de Medicina de Harvard que analicen cómo se podría lograr que los músculos de quienes viajen hasta el planeta rojo no sufran las consecuencias de la pérdida de gravedad a la que se tendrán que someter o, al menos, que las experimenten en menor medida. Para ello se han utilizado ratas en un entorno marciano simulado y se ha comprobado qué sustancias añadidas a su alimentación podrían lograr el objetivo deseado. Finalmente, han dado con un claro candidato.

Otra gran aplicación del resveratrol

El resveratrol es un compuesto que se encuentran en la piel de las uvas y los arándanos, al que se le conocen un gran número de propiedades beneficiosas, especialmente antiinflamatorias, antioxidantes y antidiabéticas. Esta es precisamente la razón por la que se suele creer erróneamente que el consumo moderado de vino tinto es positivo para la salud, cuando en realidad solo el resveratrol aportaría estos efectos y su cantidad en el vino no es suficiente para superar la parte negativa establecida por el alcohol.

Esta es la razón por la que para el estudio se usó simplemente resveratrol mezclado con agua. El objetivo era comprobar cómo afectaba su consumo a un grupo de ratas, que previamente se habían colocado colgando del techo de sus jaulas con ayuda de un arnés y en presencia de gravedad terrestre o un entorno simulado de gravedad marciana. En el planeta rojo la gravedad es un 40% de la terrestre, de ahí que puedan producirse efectos muy negativos sobre el sistema muscular de los astronautas. De todas las piezas que lo componen, sufre especialmente el músculo sóleo. De hecho, según ha explicado la autora principal del estudio, la doctora Marie Mortreux, en un comunicado de prensa, después de solo tres semanas en el espacio este músculo se reduce en un tercio. Su función es la extensión del pie y la elevación del talón, de ahí que se considere clave en acciones como caminar, correr o bailar.

Tanto la doctora Mortreux, como el resto de autores de este trabajo, publicado hoy en Frontiers in Physiology, decidieron que el resveratrol podría ser una buena opción para evitar este deterioro, ya que aparte de las propiedades anteriores se ha comprobado que también conserva la masa ósea y muscular en ratas de laboratorio. Para comprobarlo, llevaron a cabo una serie de experimentos con los roedores en el entorno terrestre y el marciano simulado. En ambos se dividieron en dos grupos, las que recibían diariamente resveratrol mezclado con agua, y las que solo tomaban el agua. Por lo demás, el resto de su dieta siguió sin modificaciones.

El experimento duró 14 días, durante los cuales se hizo una medición semanal de la circunferencia de la pantorrilla y la fuerza de agarre, tanto de las patas delanteras como de las traseras.

Como cabía esperar, los animales que se habían mantenido en el Marte simulado sufrieron una reducción en la circunferencia de su pantorrilla, el peso muscular y el contenido de fibra de contracción lenta. Además, el agarre de las platas se vio claramente debilitado.

Sin embargo, este deterioro se vio solventado en gran parte en los animales que habían sido suplementados con resveratrol. Concretamente, se rescató el agarre de la pata delantera y trasera, llevándola al nivel de las ratas de la Tierra no suplementadas.

Por otro lado, se protegió completamente la masa muscular de los músculos sóleo y gastrocnemio en las ratas de Marte; pero, por desgracia, esta protección no fue completa, ya que no se rescataron totalmente la mayoría de las secciones transversales de las fibras de ambos músculos y tampoco la circunferencia de la pantorrilla. A pesar de estos pequeños inconvenientes, los resultados son muy esperanzadores.

Estos efectos positivos sobre la masa muscular parecen estar relacionados con un aumento de la sensibilidad a insulina, que favorece la captación de glucosa en las células musculares. Es algo que resultaría muy útil a los astronautas que viajen a Marte, ya que se ha comprobado que esta sensibilidad se reduce durante los vuelos espaciales. Además, los efectos antiinflamatorios también ayudarían a conservar tanto los huesos como los músculos.

Falta aún más investigación, pero parece ser que esta poderosa sustancia tiene parte de la clave para que los héroes y las heroínas que viajen a Marte lo hagan con sus músculos en buen estado. Sin duda, con hallazgos como este, la humanidad se encuentra cada vez más cerca de hacer su próximo gran viaje.