En la literatura sobre el comportamiento de los animales hay cada vez más estudios que sugieren que los animales tienen un sistema de razonamiento abstracto que les permite sacar conclusiones lógicas simples basadas en información incompleta a lo largo de un continuo, es decir, son capaces de deducir que si A es mayor que B y B, mayor que C; entonces A es mayor que C. Sin embargo, los experimentos han estado muy criticados y el motivo principal eran las recompensas: ¿ayudaban a que los macacos hicieran estas inferencias o podían hacerlas sin asociarlas a un premio?

Ahora, un nuevo estudio, que se basa más en el razonamiento lógico que en la recompensa final, demuestra que cuatro macacos fueron capaces de resolver tareas que requerían hacer este tipo de inferencias simples. Greg Jensen y su equipo realizaron dos experimentos diferentes de inferencia transitiva que no podían resolverse basándose solo en la motivación de la recompensa.

En el primer experimento, la opción correcta tenía un premio más pequeño (gradiente de recompensa inversa), mientras que en el segundo, el premio más grande se correspondía con la respuesta correcta (gradiente de recompensa concordante). Para resolver las tareas en ambas condiciones, los macacos tuvieron que deducir la posición de cada elemento en una lista ordenada e ignorar simultáneamente el valor del premio y, aunque necesitaron más tiempo para aprender con el gradiente de recompensa inversa, eso no fue un obstáculo para que aprendieran correctamente el orden de los artículos, incluso cuando eso significaba obtener menos.

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Este estudio se basa en el condicionamiento clásico, es decir, que los animales aprenden en base a que a todo estímulo le corresponde una respuesta. En este caso, el estímulo es ordenar unos objetos y la respuesta, el premio. Los famosos perros de Pavlov, que cuando sonaba una campana la tenían asociada a la comida y se ponían a salivar, es un ejemplo de condicionamiento clásico. En el caso de los humano, también aprendemos mediante el estímulo-respuesta, aunque no es la única forma de aprendizaje que tenemos.

Mientras seguimos investigando cómo aprenden los animales, gracias al equipo de Jensen ahora sabemos que los macacos de esta investigación no toman las decisiones en base al premio sino que seleccionan la respuesta correcta ya que eran capaces de ordenar de forma correcta los objetos a pesar de que el premio era menor.