Primero fue UberEats, que realizaba el anuncio hace unos días, y ahora se le suma Glovo a la estrategia -un sistema que, de hecho, llevan preparando desde principios de este año-.

De esta manera, según las cifras de la compañía, ya son 40 las ciudades en las que este sistema está completamente implantado. Un sistema de gestión que lejos de tener nada de nuevo, puesto que Just Eat viene funcionando con los repartidores propios de los restaurantes desde sus inicios, permite que los establecimientos asociados a Glovo –en los casos de reparto de comida– dispongan de su propio personal para los pedidos.

Pese a que aseguran que el proyecto ya cuenta con meses de vida, el anuncio llega en uno de los momentos más críticos para las compañías asociadas al universo de los riders. Hasta la fecha, Glovo, que mantiene una elevada crítica social por el fallecimiento de un repartidor no registrado, ha salido victoriosa de todos los encuentros legales a los que se ha tenido que enfrentar, demostrando que no hay relación laboral con sus repartidores siendo estos autónomos al 100%. Deliveroo no ha tenido tanta suerte con sus procesos legales. A finales de junio, la tecnológica británica era obligada a reconocer a 97 repartidores como empleados de la compañía, ademas de abonar todas las cuotas pendientes a la Seguridad Social.

El hecho de que otras entidades estén comenzando a "terciarizar" sus servicios supone un gran cambio de estrategia. Mantienen su actividad, mientras que "el problema" de la relación laboral con los repartidores pasa a manos de los restaurantes.

Se mantiene la petición de cambio

De forma paralela, y coincidiendo con el anuncio, la Asociación Española de la Economía Digital (Adigital), junto a sus miembros asociados Glovo, Stuart, Uber Eats y Deliveroo, ha presentado hoy una Propuesta normativa en materia de trabajo en plataformas digitales.

La realidad es que no hay nada nuevo en el texto firmado por los mayores representantes del sector delivery en España. El documento analiza el problema del sector y la necesidad de aprobar una reforma regulatoria para que las compañías tecnológicas puedan ser competitivas. Entre sus propuestas entra la de reformar la figura del trabajador autónomo bajo el modelo TRADE para que pueda disponer de mayores coberturas y protección; un sistema similar al modelo francés.

Pese a que esta petición lleva tiempo sobre la mesa, prácticamente desde el inicio de las operaciones de estas compañías, de momento no hay demasiada voluntad política para entrar en una reforma laboral de este calado. Es, de hecho, uno de los temas más sensibles a los que se enfrentaría el futuro Gobierno puesto que supondría poner en jaque a muchas de las partes del sector.