Autor: Alberto Iglesias

Nadie sabe a ciencia cierta cuándo circuló el primer taxi por las calles del mundo, si bien las distintas modalidades de transporte bajo pago de una determinada tarifa ya existían con carruajes a caballo. En Madrid se considera oficiosamente que el primer taxi, equipado ya con el mítico taxímetro que pervive en la actualidad, rodó por primera vez en 1909. Y desde entonces son una estampa clásica de nuestras urbes, configurándose como una alternativa puerta a puerta que no ha sufrido competencia alguna hasta la llegada de propuestas como Cabify o Uber.

Nuevas soluciones estas últimas que surgieron al calor de la revolución digital que, sin embargo, costó más que llegara hasta el taxi de toda la vida. Como nexo de unión, como forma de facilitar ese paso a una nueva forma de interrelacionarse con los clientes (que ya no llaman al taxi con la mano en la calle, sino que usan esa misma mano para pedir su transporte en el teléfono móvil), nació precisamente MyTaxi.

Esta plataforma, recientemente renombrada como Free Now en el marco de la alianza entre su matriz -Daimler- con BMW, fue una de las pioneras en la modernización en la solicitud y pago de taxis de manera puramente digital. Y, desde la adquisición de Hail-O, también es la app más usada para este propósito en toda Europa, con un dominio aplastante sobre otras alternativas de los radiotaxis tradicionales y algunas empresas locales.

Johannes Mewes, protagonista de nuestra historia de hoy, fue uno de los cofundadores de esta enseña y actualmente ejerce como director de Producto en Free Now. En entrevista con Business Insider España, este emprendedor recuerda con plena nitidez como surgió la idea de MyTaxi, hace ya diez años: "Yo estaba estudiando Administración de Empresas cuando un día, hablando con mi hermano y otros amigos, nos pusimos a tratar ideas de negocio y qué problemas podíamos solucionar. Nos sentamos alrededor de una mesa y nos dimos cuenta de que todos teníamos un smartphone. De ahí pensamos en sus distintas funcionalidades, como el GPS, y nos preguntamos qué podríamos hacer a partir de ahí".

"De reprente caímos en la casuística de los taxis. En que muchas veces estás esperando al taxi bajo la lluvia hasta que encuentras uno. O al revés. Queríamos mejorar este campo, porque había espacio para una gran mejora", comenta Mewes. Esa fue la idea original: un servicio que permitía geolocalizar al taxi para saber cuándo llegaría hasta nuestra ubicación. "Pero luego empezamos a ver más cosas. Pensamos en ofrecer notificaciones push a los consumidores para que supieran cuando llegaba el taxi. Y ya que ofrecíamos la ubicación y el contacto con el taxista, también podíamos cerrar el círculo hasta el pago. Y la valoración de los conductores. Conforme íbamos hablando con asociaciones de taxistas y consumidores iban surgiendo más y más funcionalidades".

MyTaxi, pese al calor que le brinda pertenecer a un coloso de la automoción, surgió como una startup al uso, en un pequeño ático de 20 metros cuadrados en Hamburgo. Allí se empezó a cocinar, hace una década, el plan de negocio de esta compañía, los objetivos que buscaban perseguir en la movilidad urbana: reducir el tráfico en las ciudades y mejorar la calidad de vida de los usuarios de este servicio público.

Johannes Mewes confiesa que MyTaxi apostó desde el inicio por un modelo ciudad a ciudad conscientes de las particularidades regulatorias de cada urbe. Y, también, que el equilibrio entre la oferta y la demanda era uno de los aspectos que más preocupaban a la empresa en sus inicios. "Se necesita que haya suficiente oferta de taxis para satisfacer la demanda. Y simplemente no podíamos lanzar la app y esperar a que los conductores se la descargaran, a que los pasajeros la usaran por sí solos y que todo funcionara de manera automática", admite el directivo. "Por eso decidimos empezar por la base, regalando 70 iPhones entre los taxistas de Hamburgo para asegurarnos una mínima base de taxis en servicio. Una vez que tuvimos ese pilar, empezamos a hacer promociones para atraer público".

Poco queda ya de ese embrión de MyTaxi. Ni el nombre -evolucionado a Free Now-, ni las pequeñas oficinas (ahora la firma está localizada en un gran edificio frente al puerto de Hamburgo, que también se le está quedando pequeño ante el incremento de personal) ni esa necesidad de que los conductores conocieran y advirtieran las ventajas de este modelo de negocio. Pero este crecimiento también trajo consigo algunos retos, especialmente de puertas hacia dentro, que Johannes Mewes ha incorporado casi como lecciones vitales.

"Cuando trabajas en un pequeño equipo, todo funciona. Todos compartís una misma cultura, unos mismos valores y la visión que es necesaria para que triunfe la empresa. Pero después vas creciendo a unas 50 personas y ya se empieza a complicar la comunicación, ya necesitas algunos procesos básicos para gestionar los flujos de trabajo. Después llegas a 300 profesionales y ahí necesitas procesos completamente distintos", admite Mewes.

Esa visión, ese planteamiento que todos en MyTaxi (o Free Now) afirman compartir se puede resumir en apenas un propósito aspiracional de mayúscula complejidad en su plasmación real. "Queremos que la movilidad esté disponible para todos, independientemente de los ingresos de la persona o de su ubicación", explica el cofundador de la empresa. "Queremos entender el perfil de cada cliente, que es lo que busca a la hora de moverse, y ofrecerle la mejor experiencia adecuada a sus necesidades. El propósito último es eliminar cualquier fricción que le impida trasladarse y hacer que ese viaje cumpla con lo que necesita en cada momento, sea un turista, un hombre de negocios o una persona mayor".

Mewes confiesa que ese enfoque es muy amplio y también desafiante ("que es lo que lo hace todo tan interesante"), lo cual explica en parte el siguiente paso que está dando Free Now en estos momentos: abrirse a nuevas posibilidades de movilidad más allá del taxi. Desde patinetes hasta VTC en algunos países. Todo lo que pueda servir para alcanzar esa movilidad universal y sostenible que persiguen en esta empresa germana es bienvenido en estos lares.

Este artículo fue publicado originalmente en Business Insider