China se ha ganado en los últimos años un puesto de honor en la carrera espacial, tanto a nivel estatal, dentro de la Administración Espacial Nacional (CNSA), como desde el sector privado. En el primer ámbito no hay más que centrar la atención en proyectos recientes, como las misiones Chang’e, que no solo han logrado que el país asiático sea uno de los cuatro que ha podido llegar hasta la Luna, sino que también han conseguido hacerlo en su cara oculta, incluyendo hitos tan importantes como haber conseguido que una semilla vegetal germinara en el satélite.

La buena nueva a nivel privado ha llegado hoy, después de que la compañía de exploración lunar iSpace haya logrado convertirse en la primera empresa espacial china privada en poner un cohete en órbita con éxito. Tal evento ha tenido lugar a las 13:10, hora local de Beijing, en una instalación de lanzamiento espacial ubicada en el desierto del Gobi, según Quartz.

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A la tercera va la vencida

No es la primera vez que una empresa privada china trata de lograr un lanzamiento orbital, pues antes lo habían intentado otras dos, LandSpace en octubre del año pasado y OneSpace en marzo.

Finalmente, iSpace ha conseguido el reto, protagonizado por Hyperbola-1, un cohete de 20 metros de altura y 34 toneladas de masa, ideado para transportar una carga útil de 300 kilogramos en una órbita terrestre baja y 150 kilogramos en órbitas de 700 kilómetros. Este logro es una gran noticia de cara a su futura comercialización para fines como el transporte de satélites.

En este primer vuelo no está claro cuál ha sido la carga elegida, aunque al parecer han viajado con él el CubeSat CAS-7B del Instituto de Tecnología de Beijing y otro satélite similar de Aerospace Science and Tech. Space Engineering Development Co. Ltd.

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Esto es solo el principio de la que podría ser una larga carrera espacial desde el sector privado, aunque esta cuenta con ciertos límites, puesto que el pasado mes de junio China implementó un conjunto de reglas que restringen lo que las empresas privadas pueden desarrollar y fabricar. Por eso, podría ser que empresas como iSpace tengan vetada la construcción de cohetes espaciales más grandes, que pudieran rivalizar con los de construcción estatal.