Agosto de 2018 y un nuevo brote de ébola comenzaba a expandirse por la República Democrática del Congo. Con más de 2.000 casos, según los datos del Ministerio de Sanidad del país, y 1.346 personas muertas, este nuevo brote se convierte en el segundo más mortífero de la historia de esta enfermedad y todavía queda contenerla.

Es el décimo brote de ébola en el la RDC desde que se descubrió la enfermedad en 1976. Sin embargo, el momento en el que se ha vuelto a desarrollar el ébola es bastante inoportuno ya que la zona está en guerra. Para poder contener el brote sería necesario detener la violencia, tal y como ha avisado la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pero, ¿estarán dispuestos a detener la guerra para que los médicos puedan hacer su trabajo? Por el momento la respuesta es negativa, ya que el conflicto ha obligado en muchas ocasiones a detener su actividad y suspender sus actividades. Sin duda, esto ha hecho que aumente el número de contagios, lo que seguirá pasando si todas las partes no se deciden a hacer un alto al fuego hasta controlar la emergencia sanitaria.

¿Cuáles son los síntomas de esta enfermedad? El ébola causa fiebre alta, dolores similares a los que produce la gripe, sangrado, vómitos y diarrea. La forma de propagarse de esta enfermedad es el contacto de los fluidos de una persona ya infectada. La tasa de mortalidad de esta enfermedad es alta, entre el 50 y el 90% de los pacientes terminan muriendo debido al ébola.

El brote más mortal de la historia

Entre 2013 y 2015 se produjo la peor epidemia de ébola de la historia. La enfermedad cruzó las fronteras de Guinea hasta Liberia y Sierra Leona. Hubo 28.500 personas que enfermaron, de las cuales 11.300 fallecieron.

El ébola llegó más allá de las fronteras de estos países y se registraron diferentes casos en Mali, Senegal, Nigeria, Italia, Reino Unido y España. Fue en enero de 2016 cuando, por fin, la OMS dio por finalizado el brote.