De aquí a un tiempo, el sector de los emprendedores ha vivido con la eterna pregunta: ¿funcionan las aceleradoras de startups? Y ya no solo eso, ¿tienen sentido todas las incubadoras de grandes empresas? De momento, solo el tiempo dirá quién tiene razón en esta batalla. Por lo pronto, por el camino surgen otro tipo de propuestas, que aunque no son del todo nuevas, sí que van encontrando su camino.

Uno de esas propuestas son los conocidos como los Venture Builder. Su diferencia más grande, respecto a una aceleradora común reside en que este tipo de compañías no dan entrada a startups ya creadas; son ellos mismos los que buscan la idea y, de encontrar la oportunidad, la llevan a cabo. Serían, en términos llanos, una fábrica de empresas.

Nuclio o Antai en España, o Rocket Internet de forma internacional, serían algunos de los nombres que llevan tiempo resonando en el sector como algunos de los creadores de startups con mayor trayectoria. Infojobs o Wallapop dieron sus primeros pasos de esta manera.

Bajo esta perspectiva nació Byld. Fundada por Adrián Heredia, este Venture Builder ha encontrado su hueco en su servicio a las empresas.

Entrando en el sector sin saberlo

Comenzaron en 2012 "montando una cosa que no era una ni una aceleradora, ni una incubadora", explica Heredia. Bajo el nombre de Sonar Ventures, y desconociendo que el concepto de Venture Builder, comenzaron con su Lanzadera de Startups. Pronto llegó Juan Roig con su Lanzadera y, ante el poderío del dueño de Mercadona, cambiaron ligeramente el nombre. Pero el concepto seguía siendo el mismo.

Lo que hacíamos era crear empresas desde cero con ideas que nos gustaban y, después de validarlas, las lanzábamos. Buscábamos al emprendedor y su equipo y nosotros nos vamos diluyendo del día a día".

Sin presencia en las decisiones menores, se guardaban la posibilidad de tener una opinión vinculante si algo no les gustaba. Así como pivotar el modelo de negocio si este no termina de encajar. Para Heredia esto es una ventaja respecto a otros modelos: "lo que para el mundo de los emprendedores es un fail, para nosotros es una oportunidad de comenzar de nuevo con una misma empresa".

Montado sin un vehículo de inversión detrás, esto creaba un problema para las compañías que se iban creando –5 en total–: "teníamos que montar un fundraising para cada una de ellas y se te juntaban unos y otros".

Justo en el momento en el que se estaba poniendo de moda que las corporaciones trabajasen con startups, llegó Hotusa. Dedicada a la reserva de hoteles, necesitaban un pequeño empujón para entrar en el sector de la innovación, pero no sabían cómo. Para los primeros pasos del Venture Builder era una forma de sobrevivir con un gran cliente.

De esta manera, y en 2016, montaron un modelo corporativo para Hotusa. En este caso, la suerte llamó a su puerta: no necesitaban crear una compañía nueva, ya tenían una en cartera que se podía ajustar a las necesidades de su cliente. Wish se enfocaba a los viajes de larga distancia, normalmente caros y para clientes con alto poder adquisitivo. El negocio perfecto.

Un modelo escalable

La experiencia de Hotusa dejó a Sonar en un estado de criogenización. Al equipo le había gustado la experiencia, pero necesitaban crear un modelo escalable y organizado. En 2017 nacía Byld.

Tras su primera ronda de contactos, su primer y único cliente fue Carrefour. La red de supermercados tenía identificados sus principales objetivos, pero carecía de la formación necesaria: desperdicio, información nutricional y productores locales. En el caso de Byld, su trabajo se enfocaba en crear soluciones en forma de startups para estas cuestiones. Pueden recurrir a su innovación interna, startups ya creadas para comprarlas –en este caso se añade el problema de la integración–, o crearla. Es aquí donde se integra Byld.

De momento, su proyecto con la compañía francesa se encuentra en stand by: justo en el momento de lanzar las startups, hubo un cambio de directiva y todo quedó parado. Ahora espera que, una vez se estabilicen, se retomen los proyectos.

Lejos de abandonar Byld, el Venture Builder se dio cuenta de un hecho importante: no podían depender de un solo cliente. Iniciaron ronda de contactos y, tras de entre 80 compañías, de momento solo pueden hacer público el acuerdo Coca-Cola y Porsche, pero irán saliendo más. Vodafone y alguna telco son algunos de sus otros clientes. "Hay más, pero no podemos decir quiénes son ya que tiene mucha relación con la estrategia de sus empresas", explica Heredia. Igualmente, añaden, "tenemos ciclos de venta y creación muy largos y complejos, que dependen de muchas personas".

Cobrando por asumir los riesgos de la creación junto con la corporación, más que con los fees, no todos los principios son fáciles. Explican que, además de su trabajo con corporaciones, también ayudan a startups independientes en sus primeros pasos a la hora de modelar sus negocios. Sin embargo, asumen que el tiempo dedicado a las grandes entidades es muy grande y eso solo se posiciona como una pequeña vía del negocio.