Huawei mantiene aún, a pesar de los hechos acaecidos en los últimos días, la esperanza de poder obtener algún favor por parte de Estados Unidos que facilite la vuelta a la normalidad de las operaciones de la compañía, rotas desde que unos días atrás se prohibiera a la misma establecer tratos comerciales con otras empresas del país. En este caso lo hacen apelando nuevamente a la Justicia estatal para acelerar el proceso de una demanda interpuesta el pasado mes de marzo en la que se solicitaba que se anularse el veto impuesto por el Gobierno para que los órganos nacionales no pudieran hacer uso de los productos de la tecnológica china.

Desde la firma argumentan lo mismo que llevan tiempo repitiendo, que es su trabajo de acuerdo a las leyes y el nulo peligro para la seguridad de los países en los que operan que eso supone. Prohibir a Huawei "no hará más seguras las redes", manifiestan, alegando que Estados Unidos está "haciendo uso del poder de toda una nación para perseguir a una compañía privada".

Huawei expone ahora que el proceso seguido por Estados Unidos va contra la propia Constitución del país, dado que se ha puesto en marcha el proceso de veto sin ofrecer pruebas de los supuestos actos de espionaje de la marca y sin darle la posibilidad de realizar una defensa sobre el caso. La empresa de Shenzen insiste en que lo único que desea es competir en un mercado "justo".

Plan de contingencia

Huawei ha acelerado en los últimos días los procesos para poder continuar con sus operaciones sin depender de Estados Unidos en diversos aspectos. Uno de los más importantes es el referido al software, desarrollando una versión propia de Android sobre el código Open Source de este para ser incluida en sus teléfonos y sustituir a la versión firmada por Google. Ayer la compañía confirmaba que este sistema operativo estaría listo para finales de 2019 en China y que se extendería de forma internacional en 2020.

Su nombre sería Ark OS y no está claro todavía cómo podría vadear el evidente problema que supone no contar con los servicios de Google en regiones como Europa sin que sus productos pierdan el atractivo de cara a los clientes.

Otros problemas que se plantean son los referidos al hardware, con especial énfasis en el área de procesadores de la marca. Aunque propietarios, dependen de los diseños licenciados por ARM, quien ha suspendido sus tratos con Huawei de manera cautelar, poniendo en duda el potencial de la firma para solventar esto a corto plazo si el veto se mantiene. Donald Trump abría una puerta la pasada semana en relación a la posibilidad de que Huawei fuera incluida en algún tipo de negociación comercial con China, aunque el presidente de la tecnológica, Reng Zhengfei, lo desestimaba.

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