Una serie de documentos obtenidos por el diario norteamericano Bloomberg revelan cómo Huawei ha intentado, durante los últimos meses, estimular y promocionar App Gallery, una tienda de aplicaciones alternativa a Google Play Store que llegó a los teléfonos de la marca a comienzos de 2018.

La compañía, supuestamente, ofreció a una serie de desarrolladores la posibilidad de publicar sus aplicaciones en esta nueva tienda, la cual se preinstala en todos los dispositivos europeos de la marca. A cambio, el fabricante chino ayudaría a estas empresas a expandir y promocionar sus servicios en China, donde Google Play Store no opera correctamente y existe una mayor diversidad de tiendas de aplicaciones.

Huawei, según la información publicada por Bloomberg, también mantuvo conversaciones con varios operadores europeos, a quienes ofreció compartir los ingresos generados por la App Gallery a cambio de preinstalar esta tienda en los dispositivos comercializados a través de sus tiendas.

Para simplificar la incorporación de nuevas "apps" a App Gallery, Huawei ofrecía a los desarrolladores una serie de herramientas que permiten adaptar con facilidad sus desarrollos y hacer que funcionen correctamente sin la intervención de Google Play.

En Europa, la tienda de aplicaciones de Google es la más popular, al igual que sus servicios de vídeo, correo electrónico y cartografía. La medida anunciada por el Departamento de Comercio de los Estados Unidos, por lo tanto, pone en riesgo el negocio del fabricante chino en el viejo continente, donde no podrían equiparar el ecosistema de aplicaciones y servicios que sí ofrecen sus mayores rivales.

Una transición complicada

Aunque Huawei trabaja en un sistema operativo alternativo a Android –un hecho reconocido por Richard Yu–, la separación definitiva de Google no sería sencilla en un mercado tan maduro como Europa, donde los servicios de la empresa norteamericana gozan de una elevada penetración en la sociedad. Tampoco sería sencillo migrar las aplicaciones de Google Play Store a App Gallery, pues muchas de sus funciones dependen de APIs privadas de Google a las que Huawei –o el propio desarrollador– tendrían que buscar una alternativa.

La situación es muy diferente a la que el fabricante chino afronta en su país natal, donde los servicios de Google están bloqueados y existe una mayor diversidad de plataformas para distribuir aplicaciones. Replicar ese modelo en Europa y el resto de mercados occidentales en los que opera, representa un reto mayúsculo para la compañía china.