Jerome Kunkel no está vacunado de varicela (ni de otras enfermedades) por motivos religiosos, así que al darse un brote en su instituto, se tomó la decisión de que dejara de acudir a las clases para evitar que se contagiara. El joven y su familia demandaron al colegio, pero ahora ha habido un giro en la historia de Kunkel: ha contraído varicela, tal y como cuenta Gizmodo.

La historia de este joven comenzó el pasado mes de marzo en Kentucky, cuando empezó el brote de varicela en su instituto. En ese momento, el Departamento de Salud prohibió a los estudiantes que no estuvieran vacunados o que no pudieran probar que no se podían contagiar asistir a clase. Además, Kunkel se quedó sin poder jugar en el equipo de baloncesto debido a esta política y su historia se convirtió en viral en Estados Unidos.

La familia Kunkel se oponen abiertamente a las vacunas, por lo que sus hijos están desprotegidos ante enfermedades que se pueden prevenir, como es el caso de la varicela. El joven Jerome, que también es abiertamente antivacunas, ahora ha contraído esta enfermedad que tarda entre 10 y 14 días en curarse. Una vez las heridas se cierren, el estudiante podrá volver a clase ya que no supondrá un peligro para sus compañeros y ni para su propia salud, según ha señalado el centro escolar.

A pesar de lo sucedido, la familia no siente ningún tipo de arrepentimiento por lo sucedido ya que defienden sus ideas religiosas por encima del uso de las vacunas: "Algunas vacunas derivan de células fetales abortadas legalmente”, comentó el padre, tal y como recoge Gizmodo. Para ellos, las vacunas son "inmorales y pecaminosas".