Durante la sección de preguntas frecuentes del programa de Órbita Laika de esta semana, dedicado al mar, se habló de los bajau laut, una tribu asiática también conocida como “los nómadas del mar”. Sin duda, merecen este apelativo por muchas razones. Por ejemplo, porque viven directamente sobre el agua, en plataformas fabricadas por ellos, en torno a las costas de Indonesia, Malasia, Filipinas y Brunei. También se dice que muchos niños de la tribu aprenden a nadar antes que a caminar y, lo que es aún más sorprendente, son capaces de aguantar 13 minutos bajo el agua, sumergiéndose a profundidades de hasta 70 metros.

Para la mayoría de seres humanos hacer esto sin ningún tipo de equipo de buceo es todo un reto, que además puede salir muy caro si no se tiene el entrenamiento necesario. Por ejemplo, en 2013 un hombre de 32 años, llamado Nicholas Mevoli, murió a causa de un edema pulmonar al intentar hacer una inmersión de 72 metros con ayuda de una sola respiración. Pero los bajau laut no pueden compararse con la mayoría de los mortales, pues cuentan con un as bajo la manga que los convierte prácticamente en superhumanos.

El secreto está en el bazo

El buceo libre es una disciplina del mismo consistente en realizar inmersiones sin ningún instrumento o equipación que lo facilite, igual que hacía Nicholas Mevoli. Los deportistas que practican esta disciplina se aprovechan de algo conocido como reflejo de inmersión del mamífero, por el cual al descender en el agua el ritmo cardíaco se ralentiza, los vasos sanguíneos se estrechan y el bazo se contrae para liberar los glóbulos rojos cargados de oxígeno que se encuentran en su interior. De este modo, se consigue ahorrar energía, a la vez que se suministra un aporte de oxígeno extra para compensar la gran disminución que se comienza a experimentar.

Para lograrlo, los buzos suelen entrenarse durante largo tiempo, tanto para aprender cómo comportarse en el agua como para practicar la respiración previa a la inmersión. Sin embargo, para los bajau laut esto es algo natural, que consiguen con relativa facilidad. ¿Cómo puede ser esto?

Esta pregunta tuvo por fin una respuesta el año pasado, después de que un equipo de científicos de la Universidad de Copenhague publicara en Cell un estudio , en el que se analizaba el genoma de algunos miembros de la tribu, así como ciertos parámetros de su anatomía, comparándolos a su vez con otra tribu cercana, pero de costumbres terrestres: los Saluan.

Así fue como descubrieron que los nómadas del mar tienen una mutación en el gen PDE10A, que les confiere un bazo hasta un 50% más grande que el de la mayoría de humanos, de modo que la oxigenación facilitada por él durante el reflejo de inmersión es mucho mayor.

Esto es algo que se ha documentado en algunos animales marinos, como las focas, que también son capaces de sumergirse a gran profundidad, durante tiempo suficiente para la búsqueda de alimento.

Implicaciones médicas

Según explicaba la autora principal del estudio, Melissa Llardo, en una entrevista para National Geographic, su hallazgo va más allá de la simple curiosidad, puedes puede tener también implicaciones médicas, al ayudar a comprender mejor el proceso de hipoxia.

Lamentablemente, esta tribu de más de 1.000 años de antigüedad está viendo cada vez su entorno más amenazado. Su alimentación se basa principalmente en los peces que cazan a punta de arpón durante sus inmersiones. Sin embargo, las reservas de pescado son cada vez más bajas, a causa de su captura indiscriminada, por lo que se cree que poco a poco no les quedará más remedio que abandonar el mar, de modo que esa tribu de “superhumanos”, que tanto llamó la atención de la ciencia, terminaría convirtiéndose simplemente en historia.