Autor: Ana Zarzalejos
La conquista del espacio es un sueño colectivo de la humanidad. La NASA organiza concursos para diseñar las futuras casas en Marte, los multimillonarios impulsan el sector con la esperanza de hacer historia y la producción cinematográfica sobre el tema alimenta el imaginario de la sociedad.

Sin embargo, ¿es realmente viable que los seres humanos vivamos en el espacio? ¿cómo evaluar cuál es el impacto real que tiene el espacio en la salud humana? A la NASA se le presentó una oportunidad única de averiguarlo con los gemelos astronautas Mark y Scott Kelly.

Durante un año, la NASA ha estudiado cómo ha afectado a Scott vivir en el espacio durante una estancia en la Estación Espacial Internacional mientras su hermano Mark permanecía en la Tierra como sujeto de control.

Aunque no es la primera vez que la NASA intenta determinar los cambios que se producen en el cuerpo humano al estar en el espacio, e incluso ya avanzó sus primeras conclusiones a partir de la estancia de los hermanos en el espacio, este estudio es un avance sin precedentes ya que permite identificar los cambios a nivel genético con gran precisión puesto que los gemelos tienen un ADN casi idéntico.

Gracias al extenso periodo de tiempo que Scott Kelly pasó en el espacio, el experimento se ha utilizado como un campo de pruebas para determinar cuánto afectaría a la salud del ser humano pasar largas estancias, algo vital para la agencia espacial que estima un viaje de tres años para explorar Marte.

Los resultados son esperanzadores en cierto sentido, puesto que la mayoría de los cambios en Scott Kelly no persistieron más allá de los seis meses después de su llegada a la Tierra. Es más, cuenta con algunos detalles positivos, como que el sistema inmunitario responde igual en el espacio que en la Tierra ante una vacuna.

De hecho, Jenn Fogarty del Human Program Research de la NASA cree que una de las conclusiones que se pueden extraer es que prueba "la resistencia del cuerpo humano a nivel molecular para adaptarse a los vuelos espaciales".

Andrew Feinberg del John Hopkins dice que este estudio, en el que han participado más de 80 investigadores de 12 universidades, sienta las bases para hacer predicciones acerca las alteraciones genéticas y fisiológicas que pueden producirse durante una misión a largo plazo: "Si sabemos qué esperar, podemos anticipar la salud problemas que los astronautas pueden encontrar y asegurarse de que los medicamentos y otros remedios estén a mano durante una misión".

Sin embargo, los autores insisten en que, aunque Kelly sobrellevó el tiempo en el espacio sin efectos graves en su salud, los riesgos observados hacen que haya que ponerse las pilas para prevenir el impacto de las estancias prolongadas en el espacio de cara a futuras misiones.

El estudio —que clasifica los riesgos en función del grado de importancia funcional potencial durante los vuelos espaciales y su persistencia durante al menos 6 meses después de regresar a la Tierra— pone de manifiesto las consecuencias físicas en el ser humano que cuestionan la posibilidad que de podamos sobrevivir en el espacio a largo plazo.

Estos son los factores que tienen consecuencias de alto riesgo para la salud, y que revelan lo difícil que va ser que los seres humanos podamos sobrevivir en el espacio durante una estancia prolongada:

Exposición a la radiación

La radiación es uno de los aspectos más peligrosos en el espacio, según la NASA. El campo magnético terrestre y la atmósfera nos protegen de la radiación en la Tierra. Sin embargo, en la estación espacial, la exposición es diez veces mayor debido a la ausencia de esa protección.

La exposición a la radiación se relaciona con la inestabilidad y el reordenamiento del genoma, que el estudio califica como un indicativo de los "efectos adversos a largo plazo para la salud en los vuelos espaciales de larga duración".

Además, se cree que la radiación produce una elongación de los telómeros. Este fenómeno estuvo presente en Scott Kelly y la profesora de la Universidad de Colorado cree que es el "descubrimiento más importante" ya que, mientras que las mayoría de los telómeros volvieron a su estado normal al regresar a la Tierra, hay una proporción que se han quedado más pequeños a lo que estaban antes de ir al espacio.

Tener telómeros más cortos pone a la persona en mayor riesgo de un envejecimiento acelerado, según Bailey; y aumenta la la posibilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares y cáncer.

El problema añadido es que la radiación es aún mayor en otros puntos del espacio. De hecho, es uno de los principales obstáculos en las futuras misiones a Marte.

Duración de la estancia

La duración de la estancia afecta de forma directa a la salud de la persona, puesto que hay síntomas que se empiezan a notar a partir del medio año.

Hasta la fecha, los estudios demostraban que no había relación entre la estancia en el espacio y el aumento del riesgo de mortalidad o de enfermedad cardiovascular. Sin embargo, el estudio de los gemelos señala que solo se habían tenido en cuenta los datos de estancias cortas. En la segunda parte de la misión se recogen datos que sugieren un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, aunque sin conclusiones sobre sus efectos a largo plazo.

La larga duración también influye en que, alteraciones que en misiones cortas desaparecen a los seis meses de vuelta en la Tierra como los trastornos oculares y en la visión, persistan más allá de ese plazo de recuperación.

La duración también tiene un impacto directo en los cambios genéticos y en su persistencia una vez de vuelta en la Tierra. En el período de 6 a 12 meses se observa un número mucho más alto en las modificaciones en la transcripción genética que en los primeros seis meses. Además, un subconjunto de genes, muchos relacionados con la función inmunitaria y la reparación del ADN, no volvieron a sus niveles anteriores al vuelo espacial.

La duración de la misión también puede tener implicaciones negativas en el rendimiento cognitivo, lo que dificultaría acciones complejas como los aterrizajes en otros planetas. La NASA cree que la automatización de los procedimientos operativos puede ayudar a disminuir los riesgos de este fenómeno.

Reexposición a la Tierra

La NASA asegura que regresar a la Tierra es un evento especialmente estresante que representa uno de los más grandes desafíos de los vuelos espaciales.

Los síntomas nada más aterrizar suelen incluir trastornos cardiovasculares y musculoesqueléticos, inflamación y el estrés. Además, el estudio añade que existen preocupaciones relacionadas tanto con el período de recuperación, como con las consecuencias a largo plazo de los vuelos espaciales con respecto a los sistemas cardiovascular, ocular y cognitivo, incluidas las características moleculares de las células de los astronautas.

La reexposición a la Tierra también parece que afecta al rendimiento cognitivo, lo que dificulta la participación del astronauta en pruebas de investigación y estudios para sacar conclusiones de su estancia.

Otros factores

Aunque no están presentes de forma específica en el estudio de los factores de mayor riesgo identificados en los gemelos, la NASA ha explicado que hay más factores que obstaculizan las estancias de larga duración.

La transición entre diferentes gravedades: Adaptarse a los cambios de gravedad afecta a la orientación espacial, la coordinación o las habilidades motoras. Esto dificultar la realización de tareas complejas de carácter técnico. También provoca pérdida de minerales y aumenta el riesgo de sufrir osteoporosis si no se rehabilita de forma correcta en la Tierra.

Aislamiento: El confinamiento en un espacio reducido y sin mucho contacto humano puede causar algunos trastornos como cambios en el humor, alteración del sueño o depresión.

Mayor susceptibilidad a enfermedades: Los microbios cambian sus características en el espacio y el contagio es más fácil. El sistema inmune suele estar alterado aumenta la vulnerabilidad a alergias y otras enfermedades.

Distancia a la Tierra: Cuánto más lejos de casa, más complicado es solucionar problemas técnicos, fallos en el equipo o las comunicaciones.

Este artículo fue publicado originalmente en Business Insider