Autor: Shana Lebowitz

Los mendigos de Silicon Valley (San Francisco) están rebuscando en la basura de las casas de los millonarios y vendiendo los 'deshechos' que encuentran, tal y como asegura The New York Times.

Jake Orta, un veterano de guerra de 56 años que sobrevive con un subsidio del gobierno, vive muy cerca de la casa de Mark Zuckerberg (valorada en 10 millones de dólares). Un día decidió buscar en la basura del fundador de Facebook, lo que fue un verdadero acierto, ya que encontró artículos en perfecto estado que podrían venderse sin ningún tipo de problema. Entre los objetos tirados a la basura había un robot aspirador, una máquina de café y un iPad — todos en perfecto estado.

Orta asegura que, cada día, gana entre 30 y 40 dólares vendiendo lo que coge de la basura de millonarios como Zuckerberg.

En California es ilegal rebuscar en la basura, ya que se supone que el contenido de la misma es propiedad de la compañía de recogida de residuos de cada localidad — pero rara vez se cumple esta normativa.

Que la gente tenga que llevar a cabo este tipo de acciones para subsistir no hace más que demostrar —una vez más— la enorme brecha entre ricos y pobres que existe en San Francisco. Un estudio de 2017 elaborado por Bloomberg demostró que la diferencia entre los sueldos más altos y los más bajos era abismal: 339.900 dólares.

Pero Orta no es el único caso. Financial Panther publicó un reportaje experimental en el que afirmaba haber ganado 1.000 dólares con los artículos que había encontrado en la basura de un edificio de apartamentos de lujo. Entre los 'residuos' se encontraba una mesa de café, unos cuantos taburetes altos y varios artículos de ropa con la etiqueta puesta.

El problema surge porque esto parece haberse convertido en una práctica común entre los ciudadanos de San Francisco. Sin embargo, también los hay que encuentran en este hecho un hobby. The New York Post publicó la historia de una mujer de 60 años cuya fortuna estaba valorada en 8 millones de dólares y que rebuscaba en la basura por puro entretenimiento.

"Me sorprende lo que la gente puede llegar a tirar a la basura", le dijo a The Times.

Esa noche, Orta encontró un par de vaqueros de marca, unas deportivas Nike y una bomba de aire para la bici. "Nunca sabes lo que te puedes encontrar en la basura de otro", le dijo al medio.

Este artículo fue publicado originalmente en Business Insider