Autor: Rob Price y Nick Bastone

Google ha cerrado su Comité de Ética de Inteligencia Artificial apenas una semana después de que fuera anunciada su creación.

Según el medio Vox, la multinacional ha disuelto el grupo, cuyo objetivo era supervisar que la tecnología relacionada con la IA que estaban desarrollando tuviera unos límites éticos. Un portavoz de Google ha confirmado la noticia a Business Insider.

Desde el comienzo estuvo rodeado de una gran polémica, ya que una de sus miembros, Kay Cool James, presidenta de la Fundación Heritage (uno de los think-tanks más conservadores e influyentes de EE. UU.), ha hecho varias declaraciones antiinmigrantes, transfóbicas y contra el colectivo LGBT durante los últimos meses.

Todo comenzó el pasado martes, cuando Google anunció la creación de un Comité de Ética de Inteligencia Artificial para intentar paliar las controvertidas acusaciones de sesgo a las que se ha enfrentado la organización en los últimos meses.

"Este grupo nos ayudará con uno de los retos más complejos para Google y la IA de los últimos tiempos, como por ejemplo el reconocimiento facial y la imparcialidad en machine learning, ya que proporcionará diversas perspectivas para informar de nuestro trabajo", señalaba Kent Walker, vicepresidente de Google para asuntos globales y jurídicos, en un post en el blog de la compañía.

Sin embargo, cuando se desveló quiénes serían los ocho integrantes de este consejo asesor comenzaron los problemas. Y es que Kay hizo unas declaraciones hace unas semanas en las que decía que el proyecto de Ley de Igualdad que planteaban los demócratas a nivel federal abriría cada "aseo y equipo deportivo femenino a los hombres biológicos".

Fue entonces cuando un grupo de empleados de la multinacional de Mountain View, conocidos como "Googlers Contra la Transfobia" escribió una carta en la que exigían su destitución porque introducirla dentro del Comité de Ética de IA "elevaba y respaldaba sus puntos de vista, lo que implica que sus perspectivas serían válidas en la toma de decisiones".

El grupo dijo que su incorporación "socavaba significativamente la posición de Google sobre la ética y la imparcialidad de la IA" y que, debido a que los "daños potenciales de la IA no se distribuirían de manera uniforme" las personas "que actualmente estaban en riesgo de exclusión estarían aún más en peligro".

Alessandro Acquisti, un reputado economista, dijo hace unas horas que, finalmente, no participaría en esta iniciativa, pero no aclaró la razón de su dimisión. Simplemente, señaló en Twitter que "no cree que este sea el foro adecuado para su participación". Numerosos académicos y expertos han firmado la petición de destitución de Kay.

"Está claro que la polémica que se ha creado en torno al Comité Ético de Inteligencia Artificial no es lo que buscábamos. Así que hemos decidido cerrar este consejo asesor. Continuaremos siendo responsables de nuestro trabajo en lo que se refiere a cualquier materia relacionada con la IA y sus riesgos, y buscaremos diferentes opiniones de externos en caso de necesitarlo", ha señalado un portavoz de la compañía.

Este artículo fue publicado originalmente en Business Insider

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