En España hay actualmente 472.500 consumidores de cigarrillos electrónicos, de los cuales buena parte son adolescentes y jóvenes que creen que se trata de una opción totalmente inocua. Sin embargo, los expertos insisten en que esto no es cierto; ya que, si bien no llegan a ser tan perjudiciales como los convencionales, sí que contienen sustancias nocivas relacionadas con el cáncer y la inflamación bronquial. Además, muchos otros indican que ni siquiera son una buena opción para quienes intentan dejar de fumar, ya que a la larga pueden acabar volviendo al tabaco.

Pero a todo esto ahora se podría añadir la contaminación microbiana de algunos componentes de estos productos. Esto es lo que se muestra en un estudio publicado hoy en Environmental Health Perspectives de la mano de científicos de la Escuela de Salud Pública Harvard TH Chan.

Bacterias y hongos

Para la realización del estudio se analizaron los niveles de varios indicadores de contaminación microbiana en 75 productos relacionados con los cigarrillos electrónicos de venta en Estados Unidos: 37 cartuchos y 38 líquidos de diferentes sabores.

De este modo, comprobaron que el 23% de ellos contenía niveles detectables de endotoxionas, un compuesto de origen bacteriano, y que el 81% contenían trazas de glucano, que es una sustancia presente en las paredes de los hongos. Comprobaron también que los cartuchos contenían el triple de glucano que los líquidos. Además, dichos compuestos eran más frecuentes en los productos con sabor a mentol, mientras que los afrutados contenían una concentración mayor de endotoxinas. Por eso, los investigadores consideran que puede ser el proceso industrial de obtención de sabores el que da lugar a la contaminación microbiana. Piensan también que es posible que estén implicadas las mechas de algodón utilizadas en la fabricación de cartuchos, ya que ambas sustancias son contaminantes típicos de este tipo de fibras.

Pero lo más importante de todo es que tanto las endotoxinas como el glucano se asocian a problemas de salud, como las crisis asmáticas, la inflamación o la reducción de la función pulmonar, por lo que estos investigadores piensan que sus resultados deberían tenerse en cuenta a la hora de regular los cigarrillos electrónicos, que ya de por sí carecen de regulación suficiente, en opinión de la mayoría de expertos.

Esta investigación se ha llevado a cabo con productos comercializados en Estados Unidos, por lo que podría ser que los de venta en España o en otros países no tengan el mismo problema. De cualquier modo, basta con los ingredientes que sí están en su etiqueta para ser cautos con el consumo de este tipo de sustancias. Ocurre algo similar con la reciente investigación que sacaba a la luz la presencia de bacterias fecales en varias muestras de hachís. Incluso el más puro puede acarrear problemas a la salud. Y en el caso de los cigarrillos electrónicos, cada vez son más los estudios científicos que señalan estos perjuicios.