Lo que hoy es Francia, hace 120.000 años. Varios neandertales de diferentes edades se refugian en una cueva, acompañados por las pocas presas que han conseguido cazar en los últimos días. El súbito cambio de clima ha modificado el ambiente en el que ellos y sus antepasados estaban acostumbrados a vivir, acabando con muchas de las especies de plantas que solían recolectar y los animales que cazaban. El calor es insoportable, pero aún lo es más el hambre que se apodera de ellos después de que la poca comida que habían logrado llevarse hasta su refugio se termine. Pasan los días y esa horrible sensación es cada vez más y más intensa. La situación se vuelve desesperada y terminan cometiendo una gran atrocidad, sin saber que las consecuencias de sus actos pasarían a la historia, como ejemplo de los terribles resultados que puede acarrear el cambio climático.

Esta es una historia ficticia, pero podría ajustarse al hallazgo que acaba de describir en Journal of Archaeological Science un equipo de investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia (CNRS), después de analizar los restos fósiles de seis neandertales, hallados en la cueva Baume Moula-Guercy.

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Un acto desesperado

Durante los años 90, fueron encontrados en esta cueva del sureste francés 120 huesos de neandertales, pertenecientes a seis individuos: dos niños, dos adolescentes y dos adultos. Todas estas piezas óseas estaban mezcladas también con los esqueletos de algunos animales, algo extraño si no fuese porque con el tiempo se ha descubierto que todos ellos pudieron tener un fin similar.

En el 50% de los huesos neandertales había marcas de corte, extendidas por todo el cuerpo, desde el cráneo hasta las falanges de los dedos. Además, algunas de estas marcas parecen corresponderse con las señales características de masticación y aplastamiento, por lo que se deduce que estos neandertales pudieron ser víctimas de un episodio aislado de canibalismo. No es la primera vez que se descubren este tipo de actos en restos neandertales. De hecho, en 2016 dos investigadores catalanes publicaron un estudio en el que se describía cómo el canibalismo pudo ser una de las causas que condujeron a la extinción de esta especie, hace 40.000 años.

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Sin embargo, en este caso los autores del estudio creen que pudo tratarse de una situación excepcional, fruto de los abruptos cambios a los que se había sometido el medio que los rodeaba en los últimos años. Se sabe que en la época en la que vivieron estos seis individuos, hace entre 120.000 y 130.000 años, la Tierra pasó rápidamente de un período interglacial a un clima muchísimo más cálido, generando cambios como un súbito aumento del nivel del mar, extinción de especies animales y vegetales y modificaciones en las temperaturas y los fenómenos meteorológicos a los que los neandertales se habían adaptado durante miles de años. De hecho, coincidiría con la conclusión de los autores españoles, quienes en su estudio señalan que pudieron ser la escasez de recursos y la presión de la aparición del Homo sapiens las que les llevaran al desesperado acto de comerse los unos a los otros.

De cualquier modo, insisten en que, en base a los conocimientos actuales, no hay constancia de que esta fuera una especie violenta, con tendencias a atacar a otros individuos, del mismo modo que recientemente se ha recordado que no hay pruebas de que las madres cometieran infanticidio con sus hijos. Simplemente, parece ser que la escasez de alimentos generada por el cambio climático les llevó a cometer estos actos, fruto de una terrible y abrumadora desesperación.

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