Volvo ha anunciado que limitará la velocidad de todos sus coches fabricados a partir de 2020 a 180 kilómetros por hora para reducir el número de accidentes en la carretera. El movimiento forma parte de la estrategia de seguridad de la compañía llamada Vision 2020, en la que pretenden que nadie muera en uno de sus coches a partir de ese año.

Aunque es sensiblemente superior al límite habitual de 120 kilómetros por hora, la medida es más restrictiva que la limitación a 250 kilómetros por hora acordada por los fabricantes alemanes Audi, BMW y Mercedes-Benz años atrás, cuyo objetivo es reducir el número de muertes en la Autobahn, donde no se imponen límites de velocidad.

Volvo, fundada en 1927 en Suecia, ha construido una importante reputación en torno a su seguridad. La marca lo ha conseguido gracias a la introducción de tecnologías e innovaciones en sus coches, incluyendo los vidrios laminados para las ventanas y el cinturón de seguridad que hoy se incorpora en la mayoría de vehículos –inventado por Nils Bohlin, ingeniero de la compañía—.

La reducción de velocidad no es la única medida de seguridad que pretenden implementar con su iniciativa de seguridad. La compañía también está desarrollando una tecnología que obliga a los coches a reducir la velocidad alrededor de zonas sensibles como hospitales o colegios por medio de geolocalización. También buscarán formas de detectar si el conductor está bajo efectos del alcohol o drogas e impedir que el coche arranque.

El único vehículo de Volvo que no tendrá el límite de velocidad de 180 kilómetros por hora será el Polestar, el modelo eléctrico con el que pretenden competir con Tesla.

Pese a su reputación, Volvo no fabrica los coches más seguros del mercado. Dicho galardón pertenece a la empresa de Elon Musk, cuyos Model 3, Model X y Model S son, respectivamente, el primero, segundo y tercer coche más seguro del mundo, según autoridades estadounidenses.