– Mar 24, 2019, 8:30 (CET)

¿Cómo ha evolucionado la salud mental de los españoles durante la crisis?

En los 10 años de crisis en España no solo se han observado drásticos cambios en la economía y los hábitos de los españoles, también se observan ciertos patrones en diferentes ámbitos de la salud mental. Trastornos mentales, adicciones y consumo de drogas, suicidios… ¿Cómo han cambiado durante la crisis?

Antes de entrar en materia, es necesario aclarar las grandes limitaciones de los estudios epidemiológicos para relacionar cambios de patrones con causas concretas. En otras palabras, pese a que es fácil conocer cómo varían diferentes indicadores de salud en la población española, no es nada sencillo atribuir estos cambios a una causa en particular, como puede ser la crisis. Muchos problemas de salud tienen causas multifactoriales lo que difumina la importancia de la crisis en su desencadenamiento. Debido a ello, lo apropiado es hablar de correlaciones y no de causas.

Adicciones y consumo de drogas

Paradójicamente, aunque son diversos los estudios que relacionan aumentos de la tasa de paro con incrementos en el consumo de drogas en múltiples países, el consumo de casi todas las drogas más comunes, incluyendo el tabaco, el cannabis y la cocaína han ido disminuyendo en los últimos 10 años en España. Ahora bien, hay que tener en cuenta que este es, en la actualidad, el segundo país de Europa en consumo de cocaína y cuarto en marihuana.

La excepción a esta tendencia general es el alcohol, cuyo consumo se ha "radicalizado". Es decir, aunque su consumo excesivo diario ha ido, en general, disminuyendo, su consumo en atracón o binge driking (5 o más vasos, cañas o copas de bebidas alcohólicas en un periodo corto de tiempo) se ha incrementado con el tiempo. También lo ha hecho el  índice de borracheras mensuales entre jóvenes que son uno de los protagonistas principales en esta tendencia. Una de las posibles explicaciones a esta evolución del consumo de alcohol es un menor poder adquisitivo, que no permite su consumo excesivo diario pero sí su consumo en atracones puntualmente.

Durante la crisis también se vio un cambio en el patrón de las adicciones. Según Proyecto Hombre, las adicciones más costosas (por ejemplo, a la cocaína) disminuyeron mientras que detectaron un incremento en la adicción al alcohol (al ser una droga barata, legal, aceptada socialmente y fácil de conseguir).

Trastornos mentales: depresión y ansiedad

Existen múltiples estudios realizados en países muy diferentes que relacionan incrementos en el desempleo con un incremento de la población afectada con depresión y ansiedad. La población más vulnerable en estos casos suele ser aquellos que se encargan principalmente de sustentar económicamente al hogar. Estas personas se enfrentan con más "angustia" a la incertidumbre de un despido/recorte salarial/restricción forzada de jornada o directamente a esta situación cuando ocurre. A partir de la crisis, en 2008, se estima un incremento del 19,4 % de pacientes con depresión y un 8,4 % de ansiedad. Por otro lado, también hay que considerar que la ansiedad y la depresión han ido al alza en todo el mundo en los últimos 10 años, según la OMS. Así pues, lo que ocurre en España no es, ni mucho menos, un hecho aislado y las causas son múltiples y complejas más allá de la crisis.

Aunque es evidente que tanto la depresión como la ansiedad han aumentado en los últimos años, el consumo de antidepresivos se ha incrementado espectacularmente desde el año 2000 hasta el 2013. Su uso se ha multiplicado por tres, según la Agencia Española del Medicamento, y esto no es, ni por asomo, proporcional al aumento de casos detectados de depresión.  De forma paralela, también se observa una tendencia similar con los ansiolíticos. Entre los años 2000 y 2013, se duplicó el consumo de ansiolíticos en España, siendo España líder de Europa en su consumo. De hecho, al menos una de cada 10 personas los ha consumido en las últimas 4 semanas. Probablemente, una de las razones tras este fenómeno está en la medicalización de etapas de sufrimiento de las personas, que forman parte normal de la vida. En estos casos, las medicaciones no se usan para el tratamiento de personas con trastorno mental, sino que las indicaciones originales de ambos tipos de fármacos se amplían para tratar a personas que han pasado una ruptura amorosa, la muerte de un familiar querido…

Suicidios

Los datos sobre los suicidios en España y su relación con la crisis son especialmente polémicos y controvertidos. Aunque se conozcan casos de suicidios por desahucios en los que la crisis económica ha sido un factor clave, es de rigor aclarar que no existe, en la actualidad, un consenso científico sobre si se ha dado un incremento de suicidios en España como consecuencia de la crisis. Pese a todo, sí sabemos que países que se han visto muy afectados por la recesión económica, como Grecia, han sufrido un incremento histórico en las cifras de suicidio. Llegaron a un máximo histórico en 2012, mostrado en un análisis de 30 años del país publicado en la revista British Medical Journal, que relaciona la austeridad de este país con cambios estadísticamente significativos en los suicidios. Tendencias similares  se han evidenciado en otros países a partir de diferentes estudios científicos, encontrando correlaciones entre suicidios y niveles de desempleo. Así pues, ¿por qué es tan difícil aclarar lo que está pasando en España al respecto?

En primer lugar, el suicidio en España sigue siendo tabú y, como consecuencia de ello, muchas muertes por suicidios no llegan a informarse como tales, por lo que no sabemos con certeza cuántos suicidios tienen lugar en España cada año.  Por otro lado, aunque existe algún estudio publicado que vincula recortes en sanidad y la crisis con el aumento de suicidios en España, también se han publicado otros en los que no se observa incremento alguno durante este periodo de tiempo. Además, desde hace décadas se viene observando un incremento gradual de suicidios, como se puede observar en la siguiente gráfica, creada a partir de los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), por lo que es más difícil aclarar los efectos concretos de la crisis en este contexto más amplio. Además, el INE avisa que parte de la subida de suicidios en los últimos años se debe a que a partir del año 2013 se incluyen los datos del Instituto Anatómico Forense de Madrid (que antes no estaban presentes), aumentando la cifra total a partir de esos años.

Según los datos anteriores, aunque hubo un incremento de suicidios en 2008 y 2009, esta variación no es muy diferente de épocas anteriores y, además, se observó un descenso de éstos en 2010 y 2011. Aun así, es importante resaltar que se observa un incremento evidente de estas cifras desde 2012 hasta 2014, con un más ligero descenso en 2015 y 2016.

Debido a la complejidad que hay detrás de los suicidios y los conflictos entre los diferentes estudios, lo más prudente parece ser esperar hasta que investigaciones más rigurosas al respecto aclaren qué está pasando en este ámbito. Diversos investigadores plantean que más que las cifras de desempleo durante la crisis, la cantidad de tiempo que se está desempleado o el nivel de deudas en un pequeño grupo de personas podrían ser explicaciones más relevantes para estas cifras.