Aunque los Tesla son considerados como algunos de los vehículos más seguros del mundo, la empresa dirigida por Elon Musk sigue realizando inversiones millonarias con la finalidad de encontrar fallos que pudieran comprometer la seguridad de los pasajeros. Lo más interesante es que, al igual que otras compañías, acuden a competencias de seguridad para que otros se encarguen de buscar vulnerabilidades en sus productos. Claro, con recompensas de por medio.

En enero anunciaron que estarían presentes en el Pwn2Own 2019, un evento organizado por Trend Micro que reúne a cientos de hackers en Vancouver, todos intentando romper software de diversas empresas. El Model 3 era uno de los principales objetivos de los asistentes, ya que la automotriz prometió regalar uno a quienes lograran encontrar y aprovechar fallos del sistema.

La Pwn2Own fue transcurriendo y nadie lograba vulnerar el coche eléctrico. Sin embargo, el último día dos hackers encontraron un fallo en el sistema de infoentretenimiento que les permitía tomar el control total del vehículo. Los responsables fueron Amat Cama y Richard Zhu, ambos del equipo Fluoroacetate. Tesla cumplió con su promesa y les regaló un Model 3.

Ya han pasado más de 4 años desde que la compañía inició un programa de recompensas por hallar errores de seguridad en sus vehículos. En 2018 aumentaron la remuneración a 15.000 dólares por fallos reportado. Además, la garantía no se anula cuando los propietarios son quienes "inspeccionan" el sistema con la esperanza de encontrar algún problema, siempre y cuando lo hagan con el fin de reportarlo a Tesla.

David Lau, vicepresidente de software de vehículos de Tesla, afirmó en enero que su trabajo con la comunidad de investigación de seguridad es "invaluable", y agregó: "Desde que lanzamos nuestro programa de recompensa en 2014 hemos incrementado nuestra inversión en acuerdos con investigadores y analistas para asegurarnos que todos los dueños de un Tesla se vean beneficiados constantemente de las mentes más brillantes del campo de la seguridad".

Crear este tipo de programas no solo permite que Tesla pueda conocer y resolver más fallos, también evita que los hackers compartan sus descubrimientos en la red. Si las vulnerabilidades cayeran en las manos equivocadas, podría desatarse un problema grave para la empresa con sede en California.