**La tragedia en la que se hundió el transatlántico más famoso de la historia, el británico RMS Titanic** de la naviera White Star Line, la noche del 14 al 15 de abril de 1812 durante su viaje inaugural ha sido contada en el cine en unas catorce ocasiones hasta la fecha, entre cortometrajes, largos y miniseries. La película *Titanic* (Herbert Selpin y Werner Klinger, 1943) fue utilizada por el Gobierno de Adolf Hitler como vehículo propagandístico nazi en la Segunda Guerra Mundial; *El hundimiento del Titanic* (Jean Negulesco, 1953) y *La última noche del Titanic* (Roy Ward Baker, 1958) se revelaron como propuestas aceptables; y la que realizó el cineasta canadiense James Cameron en 1997 es la única que puede ser considerada una auténtica obra maestra.

Y a los que tuercen el gesto porque la industria de Hollywood aprovecha cualquier historia digna de un estreno en la gran pantalla cuanto antes, sobre todo si padecen el síndrome de la edad de oro cinematográfica y piensan que algún tiempo pasado del cine fue mejor, quizá les descoloque enterarse de que **la primera película sobre el conocido naufragio** se lanzó justo un mes después de que sucediese. Se trata del **cortometraje Salvada del Titanic**, obviamente mudo por la época y con la batuta **del francés Étienne Arnaud** y sólo diez minutos de duración. Pero lo más llamativo es que fue **protagonizado por la actriz estadounidense Dorothy Gibson**, una de los 705 supervivientes a la catástrofe de las 2.224 personas que iban a bordo.

Éclair

Gibson, que contaba con veintidós años al zarpar en el fatídico buque, había sido cantante y bailarina entre 1906 y 1911 en diversos teatros, vodeviles y musicales de Broadway y modelo publicitaria y para revistas como *Cosmopolitan* o *The Saturday Evening Post*, y se había zambullido en el mundo del cine de la mano de Independent Moving Pictures Company (IMP), Lubin Studios y, finalmente, Éclair Films Company, con papeles en obras como *Hands Across the Sea* (Lawrence B. McGill, 1911) o *A Living Memory* (Alec B. Francis, 1912). **Debía regresar a Estados Unidos** tras unas vacaciones en Europa con su madre **para seguir rodando películas de Éclair** en los estudios de Fort Lee, en Nueva Jersey, **y subió por la pasarela del Titanic el 10 de abril en el puerto francés de Cherburgo**.

Había estado jugando al *bridge* en una sala de su clase antes de la colisión con el iceberg en medio del gélido Atlántico Norte, **pudo escapar en el primer bote salvavidas** y, cinco horas y media después, el RMS Carpathia la rescató junto con el resto de los afortunados sobrevivientes para llevarles a la ciudad de Nueva York, destino del propio Titanic desde Southampton. Allí, **el productor Jules Brulatour, su amante, la convenció de que debía valerse de su experiencia para aparecer en un filme sobre el hundimiento. Y no solamente fue la protagonista, sino que también escribió el libreto** de *Salvada del Titanic*; y si además la hubiese dirigido en vez de Étienne Arnaud, con quien ya había trabajado en *The Guardian Angel*, *Bridge*, *The White Aprons*, *The Legend of Sleepy Hollow* y *Revenge of the Silk Masks* (1912), habría sido una cineasta pionera como Alice Guy (*Falling Leaves*) o Lois Weber (*Hypocrites*).

El rodaje se realizó en los estudios de Fort Lee y en un barco abandonado con ancla en el puerto neoyorkino, y las nuevas imágenes en movimiento se mezclaron con las de archivo de icebergs, del capitán Edward Smith y del RMS Olympic, otro de los tres buques de la línea homónima botados por la White Star Line y muy similar al Titanic. **Gibson ficcionó las circunstancias de su viaje y tuvo la ocurrencia de vestirse con la misma ropa que la cubría la noche del desastre**, un blanco vestido de seda, una chaquetilla de punto y un abrigo. Se dice que rompió a llorar durante las grabaciones y, no en vano, un periodista de *Motion Picture News* aseguró que **su apariencia era la de alguien cuyos nervios habían sufrido un gran impacto, razón esgrimida para su prematuro retiro el mismo mes del estreno, cuando era la actriz mejor pagada del planeta** por encima de la gran Mary Pickford (*La pequeña vendedora*).

Éclair

Aunque su vida posterior no estuvo exenta de interés. Habiendo sido simpatizante de los nazis y supuesta espía, renunció a ello en 1944, fue después arrestada como agitadora antifascista y padeció reclusión en la prisión milanesa de San Vittore, de la que pudo fugarse con el periodista Indo Montanelli y el general Bartolo Zambon gracias al capellán Giovanni Barbareschi, de la resistencia Fiamme Verdi, y el cardenal Ildefonso Schuster. Pero Dorothy Gibson falleció de un infarto en el Hotel Ritz de París dos años más tarde, en 1946; y un incendio en los Éclair Studios de Fort Lee en marzo de 1914 había destruido todo el celuloide de su obra más inolvidable, la cual **había logrado un enorme éxito de crítica y público en su país, Reino Unido y Francia y hasta el presidente William Taft la había visto en la avenida Pensilvania**. Y su pérdida la valoran hoy los historiadores como una de las más lamentables del cine mudo.

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