Desde su llegada a Ryugu el pasado mes de febrero, la sonda japonesa Hayabusa 2 no ha descansado ni un momento en su tarea de desentrañar el origen de este asteroide, con forma de peonza.

Los datos van llegando hasta la agencia espacial nipona, JAXA, poco a poco, y de ahí al resto del mundo, gracias a comunicados como los que tres se han emitido hoy, para dar a conocer su progreso.

Una pila de escombros en forma de peonza

Si todo va bien, en 2020 Hayabusa 2 volverá a la Tierra cargado de muestras de Ryugu que servirán para establecer su origen y relacionarlo con las condiciones que dieron lugar al inicio de la vida en la Tierra.

Pero para interpretar estos datos es necesario establecer a priori un contexto geológico, que pueda servir como base. Y eso precisamente es lo que se trata de conseguir con las primeras mediciones que la sonda está realizando en Ryugu. Según han comunicado los responsables de la misión, con los últimos datos obtenidos se puede determinar que este objeto se formó a partir de una pila de escombros porosa, que tomó la forma de peonza durante un periodo de giro rápido.

Uno de los instrumentos esenciales que está utilizando Hayabusa 2 con este fin es su espectrómetro de infrarrojo cercano (NIRS3), cuyos datos han ayudado a detectar la presencia de minerales hidratados en la superficie del asteroide. Previamente las observaciones a telescopio habían permitido obtener pistas sobre la existencia de carbono, por lo que se había considerado que la composición del asteroide podría ser análoga a la de los meteoritos de condrita carbonácea, que muestran evidencias de alteración química generada por el agua. Ahora, esta teoría cobra más fuerza y va más allá, teorizando que Ryugu pudo formarse por la unión de los fragmentos resultantes del impacto de un asteroide más grande.

Pero el trabajo del halcón peregrino japonés, como muchos lo han llamado, no se queda aquí. Gracias a él, también los científicos de JAXA están identificando algunos puntos de Ryugu que podrían ser un buen lugar de aterrizaje para una nueva nave que volaría hasta allí en un futuro para complementar el trabajo que se está llevando hasta ahora.

Aún le queda mucho por hacer, pero tiene todo un año por delante. Recientemente la agencia espacial japonesa publicó un vídeo en el que se comprobaba que la sonda comenzó su trabajo nada más llegar a su destino. Y, si todo va bien, lo seguirá haciendo durante muchos meses más. Seguro que le quedan muchas noticias por enviar.