¡Hasta la ‘Vita’! Por qué la última portátil de Sony es, fue y será una gran consola

La PlayStation Vita se despide del mercado, pero muchos consideran que se trata de la mejor consola portátil que ha lanzado la compañía.

Por – Mar 7, 2019 - 12:00 (CET)

Autor: Alberto Lloret

Descatalogada oficialmente en Europa en marzo de 2018, la llama de PS Vita se apagará definitivamente este 2019. Su último bastión, Japón, dejó de producir los últimos modelos el pasado 28 de febrero, desconectando así "la respiración asistida" que aún la mantenía con vida. Oficialmente, PS Vita ha muerto... aunque para muchos, lo hizo tiempo atrás.

Pero nunca fue así para mí. Gracias a compañías de edición independientes, como Limited Run, la portátil de Sony ha tenido un flujo constante de lanzamientos físicos. Flujo, que por desgracia, también acabará en breve, con el que será su último lanzamiento físico a lo largo de este 2019. Como ya comunicó Sony, tampoco aceptará más pedidos de cartuchos, y este tipo de ediciones limitadas también se terminarán antes del 31 de diciembre de 2019.

Lo mismo es aplicable a los lanzamientos digitales... aunque estos últimos también han ido menguando tras la llegada de Nintendo Switch hace ahora 2 años, que le ha arrebatado el puesto de consola favorita para el lanzamiento de todas las novedades "indie".

Y todo esto, ante los últimos días de su vida, me hace pensar y recordar. A pesar de las incontables críticas, de las verdades a medias (como ese "es que no tiene juegos") que ya en 2012 se adelantaron a los actuales tiempos de la "postverdad" y de sus evidentes defectos y carencias (que también los tiene), PS Vita es, fue y seguirá siendo una gran consola. Le pese a quien le pese. Una que además, se las ingenió para concentrar en un pequeño cuerpo el pasado, presente y futuro de PlayStation.

Su presente, allá por 2012, fueron sus juegos. La mentira del "no tiene catálogo" se desmonta sola, leyendo e indagando un poco: a lo largo de sus 8 años de existencia, se han lanzado más de 1500 títulos para la portátil. Por poner un ejemplo, en Occidente, NES tuvo algo más de 700 juegos lanzados (Famicom algo más de 1.050)... y la percepción es totalmente es distinta en cuanto a volumen (ni entro en la calidad).

Está claro que los juegos son decisivos para que una consola funcione o no en términos comerciales. A mí sí me ofreció aquello que buscaba, pero quizá no fue así para la gran mayoría. Quizá la gente esperaba más triple A, pero sin el apoyo suficiente, ni un éxito en ventas que lo respaldase, nadie iba a invertir mucho dinero si no iba a tener un retorno...

Aún así, insisto, hubo sartenadas de grandes juegos, de todos los tipos, sabores y tamaños. Empezando por el soberbio Persona 4 Golden y siguiendo por exclusivos como Gravity Rush o indies como Guacamelee! o Severed, la consola estuvo bien servida. Insisto, otra cosa es que lo que ofrecía no te gustara, o lo pudieras encontrar en otros sistemas (como PS3), algo totalmente lícito y respetable.

En mi caso, jugar en cualquier parte y en cualquier momento es una prioridad que me permite aprovechar el tiempo al máximo en trayectos al trabajo, vacaciones, etc. Cualquier máquina que me permita eso, tiene la mitad de mi corazón (y de mi tiempo) ganado.

Prueba de que su catálogo no era tan malo es que muchos de los primeros espadas "indie", como el mencionado Guacamelee!, o Rogue Legacy, por mencionar un par, han acabado llegando también a Nintendo Switch, lo cual puede dejar un "oye, pues tampoco eran tan malos juegos"... para la reflexión.

Si no había nada potente a la vista, siempre quedaba la opción de descargar los clásicos de PSone en PS Vita, dándole así la mano al pasado y permitiendo disfrutar en cualquier sitio y momento de joyas atemporales, verdaderos clásicos, como Final Fantasy VII o Metal Gear Solid. En la pantalla de la portátil lucían aún mejor, si cabe, gracias a su pantalla OLED (si tenías el primer modelo, claro).

Al mismo tiempo, la consola nunca dejó de mirar al futuro. en muchísimos sentidos. Para empezar, con la inclusión de funcionalidades como el chat de voz en grupo (que no estaba en PS3 y que se exportó después a PS4), los paneles táctiles (como el de la parte trasera del mando, cuya idea se llevó al actual Dual Shock 4), el uso como segunda pantalla con PS4 o el uso remoto, para disfrutar de los juegos de PS4 en la portátil vía streaming.

¿Y hemos hablado de PlayStation Mobile, para adaptar más fácilmente juegos de móvil? ¿O de Near, el app que nos permitía compartir información con jugadores cercanos e incluso descargar pequeños contenidos adicionales? No fue una consola en el más tradicional de los sentidos, sino que intentó hacer cosas distintas, muchas de las cuales siguen en otros sistemas.

¡Y ojo! Que aquí nadie la está idealizando. Claro que no todo fue perfecto: PS Vita tenía sus problemas y carencias, como absolutamente todas y cada una que se han lanzado a lo largo de la historia. Empezando por la incomprensible ausencia de los dos gatillos R2 y L2, o la elección de un procesador que iba algo justo para los juegos más exigentes (por ejemplo, Dragon Quest Builders petardeaba en la portátil cosa mala).

Se echaron en falta más adaptaciones de juegos de PS3 (durante las presentaciones técnicas de la consola de 2011, previas al lanzamiento se mostró lo que podía hacer con las entregas Yakuza de PS3, Metal Gear Solid 4...). Quizá, esa otra vía poco explotada, aunque con limitaciones y recortes técnicos, también podría haberla ayudado a insuflar vida a la portátil.

En cualquier caso, como miembro honorífico del club "los que disfrutaron de PS Vita", y como amante de las portátiles en general, sigo pensando que fue una consola a la que se maltrató, donde a otras, en circunstancias similares, se las aplaude. Sin romanticismos, ni verdades a medias, en mi caso, PS Vita llenó mi tiempo con los juegos indie que no podía jugar en PC, por falta de tiempo para ponerme delante del monitor. Siempre estuvo en mi mochila y me acompañó durante cientos de horas, viajes y trayectos. Ya sólo por eso, mereció la pena. Descansa en paz, querida Vita.

Este artículo fue publicado originalmente en Hobby Consolas