GeoDB o cómo perder el miedo a vender datos a terceros y cobrar por ellos

A través de tockens, generados por la tecnología blockchain de GeoDB, sus fundadores quieren que los usuarios puedan vender datos sin miedo y sin perder su privacidad.

Por – Feb 4, 2019 - 12:55 (CET)

El negocio de los datos es, ahora mismo, uno de los sectores más controvertidos. El mundo vive en un momento en el que, sin duda, la privacidad es uno de los activos más protegidos por los usuarios, pero que a su vez es una de las utopías más grandes.

De sobra es conocido el caso que salpicó de lleno las entrañas de Facebook. Durante 2018, el mundo se enteraba que a través de Cambridge Analytica, la privacidad de los datos de los usuarios de red social se vio comprometida con el objetivo de inferir en los resultados de la campaña política que encumbraría a Donald Trump como presidente de los Estados Unidos. ¿Resultado? Cientos de cuentas eliminadas, que no parecen haber afectado a las cuentas de la compañía –aunque sí a su relación con Apple, que anunciaba que limitaría los beneficios de la compañía en sus servicios de apps durante algunas horas–, y una credibilidad puesta en duda. Aún así, Instagram o WhatsApp, compañías propiedad del imperio de Zuckerberg, siguen adelante sin poner en duda sus movimientos. Toda una contradicción en sí misma.

Por otro lado, el sector de los datos mueve más de 19.000 millones de dólares anuales, según el Interactive Advertising Bureau. Cientos de grandes entidades están dispuestas a pagar la cifra que sea para obtener datos de los usuarios. Dónde estamos, por dónde nos movemos, hábitos de compra y consumo; todo es importante para el sector de la publicidad y sus futuros éxitos. Precisamente la creación del famoso, aunque poco practicado, GDPR venía a interferir en ese negocio. Uso de datos sí, negar esta máxima sería imposible en 2019, pero con la protección de los generadores de esa valiosa información.

Ligado a esto, se une la situación del propio usuario. ¿En qué punto queda el autor de esa información? La realidad es que la aceptación de las "condiciones de la app" en cuestión ha dejado al usuario al final de la cadena. A cambio de usar una aplicación o servicio de forma gratuita, este consiente que sus datos circulen. El beneficio que reciba será, paradójicamente, publicidad muy bien segmentada.

Ya existe alguna experiencia en la que se ha intentado beneficiar al propietario de los datos por, valga la redundancia, generarlo. Hace algo más de dos años, Telefónica sorprendía al público anunciando que haría algo similar a esto. A través de Aura, que terminó siendo una cosa bastante distinta a lo que prometía a sus inicios, la telco prometía "devolver" de alguna forma esos réditos a sus clientes. Era una tarea muy compleja por un error de base: la compensación de vuelta no suele salir bien.

GeoDB, cuando los datos sí pueden venderse

Tienen experiencia emprendiendo y con la tecnología blockchain; también con sistemas de geolocalización a través de Wave App. Luis Gelado y Sacha Gordillo son los fundadores de GeoDB, una compañía basada en tecnología blockchain que busca "pagar" al creador de los datos por el uso que hagan terceros de los mismos. Vendría a ser, en grandes líneas, un marketplace de datos.

"Intentamos resolver los problemas que hay en mercado del big data, donde solo se explota el 5% de los datos que se generan a nivel mundial", explica Luis a Hipertextual. Cuestiones como el tiempo que se tarda en comprar un paquete de datos, la arbitrariedad en los precios y la veracidad de la información serían otros asuntos que GeoDB intentaría resolver para con su negocio con empresas a través de tecnología blockchain.

Pero, ¿dónde queda el usuario en todo este entramado? "Esta es la parte romántica de GeoDB", añade Sacha. "Hemos diseñado un protocolo en el que los 'accionistas' del mismo serán los usuarios mismos", argumenta, "este ejerce como un 'banco central' que genera tockens que se pagan cuando se ceden los datos que luego serán comprados por las compañías interesadas. Es decir, a través de este protocolo –que estará activo a finales de 2019- los generadores de esos datos obtendrán tockens (que luego podrán vender o cambiar) a cambio de dar información; "solo habría que encender la aplicación y dejarla correr en segundo plano", añaden.

¿Qué información? Básicamente datos de geolocalización completamente anonimizados; a estos se les añadiría datos fijos de los terminales como la marca, el modelo o el almacenamiento. Este sistema, explican, "no entra en conflicto con la normativa de protección de datos, porque el generador del dato no se ve afectado por el uso del mismo", explica Luis. Al contrario de lo que ocurre con la publicidad, los compradores de datos en GeoDB estarían más interesados por dónde se mueve la gente y a qué horas para, por ejemplo, abrir un nuevo comercio.

Una vez "lanzado" el protocolo en cuestión es el sistema el que se hace dueño del mismo. ¿Cómo monetizan entonces? A través del cobro de comisiones, vía tocken, por las transacciones generadas dentro del protocolo. En cualquier caso, su objetivo sería poner a disposición de cuantos más usuarios sea posible, el acceso a la aplicación. "Imagina que los riders de Glovo tienen todos acceso a GeoDB y generan datos de todo un día de reparto", exponen los fundadores, "sería incluso una vía de monetización para el propio Glovo gracias a sus repartidores".

De momento, este marketplace no está disponible, pero ya cuenta con una primera ronda de financiación de 1,2 millones de euros y una segunda en vías de cerrarse. Habrá que esperar a finales de este mismo año para poder monetizar datos vía tocken. Si funciona o no depende mucho, explican, de cómo sepan explicarle a la gente el funcionamiento de GeoBD. Confían en el "boca a boca", de marcar bien las diferencias en este mundo en el que el dato y la privacidad son el gran caballo de batalla y en no parecerse a la propuesta de Telefónica: el pago previo, antes de vender el propio dato, es algo esencial. Este será su principal caballo de batalla.