El mundo se encuentra conectado por poco más de 10 millones de de kilómetros de cables subterráneos de fibra óptica. Esta estructura es responsable de la mayoría de conexiones de datos, aunque muy pronto sería capaz de detectar terremotos.

De acuerdo con un estudio del área de Tierra y Ciencias de Medio Ambiente (EESA) del Laboratorio de Berkeley, la fibra oscura — término con que se identifica a los cables de fibra óptica inactivos — podría ser usada como un sensor de actividad sísmica.

Los investigadores aprovecharon un segmento de fibra oscura que se ubica entre dos ciudades de Estados Unidos para mapear de manera precisa las vibraciones que ocurren bajo tierra. La técnica se conoce como DAS (detección acústica distribuida) y mide los campos de ondas sísmicas por medio de disparos de pulsos cortos de láser a través de la longitud de la fibra.

La prueba del Laboratorio de Berkeley duró siete meses y arrojó una cantidad sorprendente de datos que van desde las vibraciones de vehículos, hasta ondas sísmicas de baja intensidad provocadas por terremotos que ocurrieron en zonas alejadas.

Una gráfica de esta prueba muestra que el estudio detectó los dos sismos ocurridos en México en septiembre de 2017.

Mediciones del estudio usando fibra oscura

Los investigadores dicen que el uso de fibra oscura permite acceder a un panorama más amplio de datos de manera económica y eficaz. A diferencia del método de medición convencional, que incluye el uso de sensores, la fibra oscura registra los movimientos de la Tierra con mayor resolución y sin necesidad de invertir miles de dólares.

El uso de la fibra óptica como detector de terremotos no es nuevo. En julio del año pasado, el Centro de Investigación Alemán de Geociencias GFZ publicó en la revista Science un estudio de cables submarinos usados como sensores para determinar la ubicación de sismos.

El estudio consistió en enviar pulsos de luz láser a través de un cable de fibra óptica que pasa por una falla geológica. Al igual que lo visto con la fibra oscura, la medición arrojó datos de mayor resolución que los ofrecidos por una red de sismógrafos.

Lo interesante es que esta técnica utiliza los cables activos y toma una porción del ancho de banda para su análisis. Los investigadores dicen que podría ser utilizada en zonas de gran actividad sísmica, como el sureste de México, California o Tokio.

Todos estos lugares cuentan con cables submarinos que pueden ser aprovechados para analizar y reaccionar a tiempo ante un eventual terremoto o tsunami.

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