El reconocimiento facial ha sido uno de los grandes protagonistas en los smartphones a lo largo del pasado año, cambiando de manera notable la interacción entre usuario y dispositivo a la hora de desbloquear el dispositivo o realizar acciones como pagos móviles y acceso a aplicaciones. Con una tendencia creciente entre los fabricantes para listarlo como una características en sus teléfonos, Sony podría jugar un papel trascendental en 2019 para elevar esta tecnología a un nuevo nivel.

En una entrevista concedida a Bloomberg, el responsable de la división de sensores Satoshi Yoshihara ha hablado acerca de un nuevo sensor que la firma estaría preparando para comercializar tan pronto como este mismo año. Entre los potenciales clientes, Apple y varios fabricantes de Android que estarían buscando en ofrecer a los usuarios una experiencia más depurada con el método de desbloqueo de sus dispositivos y diversas funciones de uso de tecnología 3D en general.

Más exacto, más pequeño

Desde que Apple introdujera Face ID con el iPhone X en 2017, han sido numerosos los fabricantes que han implementado, con mayor o menor grado de complejidad y fiabilidad, esta tecnología en sus terminales. El Xiaomi Mi 8 o el Huawei Mate 20 Pro son dos buenos ejemplos de smartphones con sensores de reconocimiento facial complejos y fiables que, de la misma manera que ocurre con el de la compañía californiana, proyectan sobre el rostro del usuario una malla de puntos infrarrojos para realizar un mapeo de la cara de este.

Sin embargo, y como se ha hecho manifiesto con la llegada de los teléfonos deslizantes que ocultan la cámara frontal tras el panel de la pantalla o los aún más recientes con la cámara perforada directamente en una de las esquinas superiores, los fabricantes tienen como objetivo último que los teléfonos sean "todo pantalla" en el sentido más exacto del término. Dados los requerimientos de espacio de la actual tecnología de reconocimiento facial, lamentablemente, esto no es posible.

Aquí es donde entra el nuevo sensor de Sony, que no solo sería más fiable, sino también contaría con un tamaño más reducido. El funcionamiento del mismo sustituiría la proyección de puntos por impulsos láser y el análisis del tiempo que estos tardan en rebotar y volver de nuevo a la fuente emisora, lo cual capacita al teléfono para realizar una medición más amplia y efectuar el desbloqueo del terminal en distancias de hasta 5 metros.

Es un método que fabricantes como Vivo ya se encuentran probando en sus terminales, destacando también el tamaño más reducido de este sensor respecto a los actuales. Sony entrará a producir en masa el suyo el próximo verano y, por ende, podría llegar a tiempo para verlo implementado de manera efectiva en algunos de los terminales que lleguen al mercado en la segunda mitad del año.

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