Laurie Nunn es la creadora de Sex Education, una comedia dramática británica que Netflix estrenó recientemente en su plataforma. Esta serie protagonizada por Gillian Anderson, Asa Butterfield, Emma Mackey y Ncuti Gatwa es un título sorprendente, pues resulta fresco y divertido, pero también profundo y dramático en un género que más bien está lleno de lugares comunes. Acá hablamos sobre ella sin spoilers.

Sex Education lanzó su primera temporada en la plataforma de Netflix. La cual consta de 8 episodios en los que la creadora y su equipo nos demuestran que es posible hacer una obra divertida y genuina con una temática por demás representada en pantalla. En esta serie seguimos a Otis (Asa Butterfield) quien es un jovencito muy peculiar, hijo de Jean F. Milburn (Anderson) una terapeuta sexual también muy poco común. Otis, como todo adolescente, tiene por delante un montón de cosas: su desarrollo, su despertar sexual, sus problemas sociales, la búsqueda de identidad, el anhelo —y el miedo— de relaciones personales y sexuales.

En fin, nada nuevo, dirán. Pues no, nada nuevo, sin embargo estos temas comunes y típicos son el lienzo para un título que se desarrolla poco a poco y de forma muy amena. En el transcurso de sus episodios nos demuestra que ningún tema es poca cosa y, además, que los adolescentes son más que una bola sin forma llena de hormonas caprichosas —aunque lo son—.

Sex Education apuesta por una propuesta sencilla, sin aliarse con la nostalgia o con temáticas dramáticas per se, es decir, asesinatos, suicidios, etc. No, Sex Education se lanza con una temática "común y corriente", con personajes sin demasiadas aristas aunque muy interesantes y entrañables. Después de todo los grupos, los personajes y los momentos de la vida escolar adolescentes son bastante conocidos; hemos visto innumerables comedias que las retratan, sin embargo, y tal como hemos insistido, esta serie tiene mucho que ofrecernos en el camino.

Más allá del sexo

Cabe señalar que los avances de Sex Education no le hacen mucha justicia a la serie. Sobre todo porque uno no puede hacerse a la idea de qué va la historia, si es una comedia o un drama, o un título más adolescente con fiestas, amoríos y locuras. Tal vez esto es bueno porque así se puede disfrutar sin muchas expectativas. Sus episodios tienen la estructura de una serie que se podría emitir cada semana, y no resulta una película larga dividida por cuestiones de tiempo, como a menudo pasa con los títulos confeccionados para exhibirse exclusivamente en streaming.

Así pues, Otis y su gran amigo Eric (Ncuti Gatwa) se enfrentan a su último año en la escuela antes del gran paso a la universidad. Es entonces que un incidente con un chico permite que salga a relucir el talento oculto de Otis: ser terapeuta sexual; sí, como su madre. Esto lo descubre Maeve Wiley (Emma Mackey) y le propone buscar clientes para asistirlos en sus problemas sexuales —que son muchos... demasiados, pues son adolescentes—.

Aunque la idea resulta un tanto descabellada, lo cierto es que encuentran un mercado ávido que prefiere ser apoyado por un chico extraño (Otis) que por cualquier adulto sabelotodo. Aunque es una premisa bastante divertida, lo cierto es que no es ni por mucho lo principal que sucede en los episodios, y más bien sólo da pie para conocer más de cerca a los personajes; tanto al mismo Otis como a Maeve, y los que le rodean: el genial Eric—acaso el mejor personaje de la serie— el amigo inseparable de Otis quien, además, se enfrenta a la búsqueda de su identidad como chico homosexual, hijo de inmigrantes. Y a Adam Groff, el bully de la escuela que terminaremos amando por su trasfondo humano y tristemente cotidiano. Incluso la misma Jean (Anderson) es muy amena y divertida, y tenemos la fortuna de verla evolucionar como personaje. Así como a otros personajazos que van apareciendo en el camino.

Además de los momentos de comedia, Sex Education nos muestra temas bastante relevantes en la vida adolescente, aunque también en la adulta, porque, vamos, todos los adultos tuvimos que pasar por ese vacío solitario y escabroso de la adolescencia y, no lo neguemos, todavía podemos estar lidiando con heridas, herencias o consecuencias de aquellos años. Por eso esta serie, pese a su temática adolescente, no es limitada para ese público, por el contrario, es profunda, inteligente y divertida a la vez. Una combinación que no siempre se encuentra.

Por último, y a pesar de que la historia de Otis es la principal, podemos decir que todos los arcos que se presentan aportan muchísimo a las temáticas que propone esta serie. Sin duda, un título que merece nuestro tiempo y de la que merecemos una siguiente entrega.

Sex Education se encuentra disponible para todos los suscriptores de Netflix.