Probamos el Honor 10 Lite: replicando la experiencia del P Smart para invadir la gama media

La filial de Huawei repite la estrategia del año pasado con un terminal muy similar al Huawei P Smart 2019 que ofrece al usuario una experiencia correcta con la estética por estandarte.

Por – Ene 30, 2019 - 15:09 (CET)

Cuando aún dura el buen sabor de boca que nos dejó el Honor 10, la filial de Huawei nos obsequia con la versión reducida en prestaciones de este. El objetivo no es diferente que el de otras protestas: llegar a un público mayor que busca lo último por el menor precio posible, como ya viene siendo tradición de la casa enfocada al segmento más joven del mercado. Una guerra de precios y prestaciones en la que se miden los fabricantes asiáticos con propuestas, como la que hoy nos ocupa, ciertamente interesantes.

El Honor 10 Lite no es sino otro de los muchos smartphones que, como mencionaba, tienen en su ADN un carácter amplio en cuanto a su rango de uso y potenciales dueños. La baza más grande con la que juega de cara a un público movido por las últimas tendencias es, como no podía ser de otra manera, lo referido a su estética. Para ello aprovecha los marcos laterales e inferior tanto como se puede y adopta ese notch o ceja superior en el que se encuentra única y aisladamente la cámara frontal, maximizando así la superficie útil del panel en un resultado ciertamente llamativo que se continuará popularizando en la gama media a lo largo del año.

En este diseño se enmarca un panel de 6,21 pulgadas que, pese a ser ciertamente grande, no resulta incómodo gracias a la excelente ergonomía del dispositivo. A esto ayuda su parte trasera, que tras esa elegancia que parece mostrarnos una límpida superficie de cristal esconde la realidad de la gama: plástico. No es que esto vaya a suponer ningún problema para el usuario, dado que la elección de su uso posibilita, además, que el peso total no se eleve drásticamente incluso con sus notables dimensiones.

Honor 10 Lite, un terminal fiable para el día a día

Cuando uno adquire un smartphone de estas características, lo único que le puede pedir es que cumpla con su cometido durante el día a día sin sobresaltos ni desagradables reveses. Y eso es exactamente lo que hace el Honro 10 Lite, si bien no se libra de los compromisos típicos derivados de un conjunto en el que nada es sobresaliente.

Esto es algo que se ve especialmente evidenciado cuando le pedimos un extra de capacidad al terminal a la hora de mover juegos exigentes con soltura o mantener aplicaciones abiertas en segundo plano. Es uno de los achaques propios de la gama en la que se enmarca y no es ni más ni menos notorio que en otros casos, simplemente algo marcado por el procesador Kirin 710 –respecto al 970 del Honor 10– y los 3 GB de RAM –frente a los 8 GB del predecesor–. Así y todo, las acciones más cotidianas son ejecutadas con soltura y, junto con EMUI 9 y la opción de control por gestos à la iPhone, la experiencia en términos generales aprueba de manera holgada.

En el apartado de los puertos, dispone de una conexión jack de 3,5 milímetros que a estas alturas se presenta tan arcaica como el micro USB que se encuentra a su vera. Sorprende la elección de Honor aquí, no apostando por ya sobradamente extendido USB de tipo C para cargar una batería de 3.400 mAh –que será suficiente para alcanzar el final del día sin apuros– que, además, no dispone de carga rápida.

Un P Smart 2019 camuflado

Como ya ocurriera el pasado año con el Honor 9 Lite y el P Smart, ambas casas ofrecen una propuesta prácticamente idéntica en todos los puntos, asegurándose así tener cubierto este rango tanto por la juvenil Honor como por la más tradicional Huawei. El refrito se aplica en la práctica totalidad de sus aspectos, replicando en el fotográfico su doble cámara trasera con una de 13 megapíxeles y apertura f/1.8 y una auxiliar de 2 MP para poder obtener imágenes en modo retrato. No así en la delantera, que asciende a los 24 MP y apertura f/2.0. Con ellas se podrán obtener unos resultados que no son tan comunes como debieran en su gama, dando lugar a imágenes de una cierta calidad bajo las condiciones adecuadas.

Con esto último me refiero, naturalmente, a que la luminosidad sea uno de los aspectos que estén presenten en la escena a la hora de disparar. Cuando esto ocurre, a lo obtenido no pueden ponérsele muchas pegas. Viene acompañado, como no podía ser de otra forma, de la inteligencia artificial que caracteriza a estos terminales y que, si bien sigue sin ser recomendable su uso por defecto en todas las ocasiones, en ciertos momentos es de ayuda a la hora de disminuir las zonas oscuras u obtener una estampa más agradable en términos visuales.

Donde sí que no hay perdón es en las escenas nocturnas, cuyas tomas carecen de cualquier detalle a no ser, claro, que se active el modo nocturno. Este se encuentra en un apartado dedicado dentro de la interfaz de la cámara y permite, mediante una exposición más larga, recoger más detalle y luminosidad. Aunque el resultado sigue sin estar cerca de lo que podríamos considerar ideal –y siempre y cuando el granulado no sea un problema–, este es preferible que el disparo mediante el modo estándar.

Puedes ver estas y otras imágenes a tamaño completo en este álbum.

El Honor 10 Lite, en definitiva, da lo que promete sobre el papel y es esta una de las razones, precisamente, por las que la compra del mismo cuenta con cierto atractivo para a quien sus carencias no sean demasiado relevantes en su modelo de uso diario. No obstante, lo es aún más su predecesor, quien dispone de mejores especificaciones y que con el paso del tiempo ha visto disminuido su precio hasta situarse muy cerca del hoy tratado.

Dínamo

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