El 1 de noviembre, empleados de Google en todo el mundo se manifestaron en contra del sexismo, el racismo y el encubrimiento de casos de acoso sexual en la tecnológica. En aquel momento, el CEO Sundai Pichai respaldó la protesta públicamente, asegurando que la empresa de Mountain View apoyaba el derecho a organizarse de sus empleados. Pero tres semanas después, los abogados de la compañía solicitaron al Gobierno de los Estados Unidos que anulara las protecciones de la era de Obama que apoyaban el derecho de los empleados a organizarse mediante el correo electrónico de su trabajo.

De acuerdo con documentos obtenidos por Bloomberg con una solicitud a través de la Ley de Libertad de Información, Alphabet Inc., matriz de Google, ha instado a la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB, por sus siglas en inglés) a deshacer un precedente legal de 2014 que derivó en la ampliación de los derechos de los empleados, que les permiten usar el sistema de correo electrónico de su lugar de trabajo para organizarse en la realización de paros, circular peticiones o formar un sindicato en torno a los problemas en el trabajo y prohíbe a los empleadores a tomar represalias en contra de sus trabajadores por usar el correo electrónico para estos fines.

Colin McMillen, empleado de la sucursal de Google en Cambridge (Reino Unido) y quien participó en la marcha de noviembre pasado, explicó al mismo medio que el correo electrónico de Google fue clave para organizar la protesta ya que más de mil trabajadores se unieron a una lista de correo para planificarla. Dado que muchos viven en distintos países, no tienen el correo personal de todos, por lo que hubiera sido mucho más complicado organizarla de otra manera.

Los empleados han usado este jueves la cuenta de Twitter creada con motivo de la manifestación, "Google Walkout For Real Change", para denunciar públicamente la medida legal que los abogados de la tecnológica están buscando lograr:

Un portavoz de Google, según informa Bloomberg, declaró en un comunicado que la empresa no está presionando para que se realicen "cambios a ninguna regla", sino que su argumento es en defensa de las acciones contra el acoso por parte de la administración y que la presentación legal se ha interpretado en exceso. "Esta fue una defensa legal que incluimos como una de las muchas defensas posibles en respuesta a un cargo".

Sin embargo, los empleados de la tecnológica no están de acuerdo y lo han interpretado como un ataque directo a su derecho de organizarse. "Google quiere silenciarnos en un momento en el que nuestras voces son más esenciales que nunca", escribieron en el hilo del tweet anterior en referencia a los polémicos proyectos Dragonfly y Maven, así como a la protesta contra el acoso sexual, y añaden:

Si se revierten estas protecciones, Google será cómplice de limitar los derechos de los trabajadores en todo Estados Unidos.

Si bien la empresa endureció su política contra el acoso sexual y la discriminación tras la protesta de noviembre, todavía sostiene que tiene el derecho de disciplinar a los empleados cuando sus comentarios equivalen a acoso interno. Tal fue el caso de James Damore, el ingeniero que fue despedido después de haber circulado su manifiesto machista entre los empleados de la compañía de Mountain View.