18 de diciembre de 2018, SpaceX es noticia por dos motivos. El primero de ellos por la propia actividad de la compañía espacial: el equipo de la tecnológica se veía en la tesitura de tener que abortar la misión prevista para hoy por un fallo en los sistemas. El lanzamiento de Vespucci, un satélite de la Fuerza Aérea Estadounidense, esperará a la ventana de lanzamiento del miércoles 19 a la misma hora. La realidad es que las circunstancias técnicas no tienen reflejo en la parte económica; la junta de SpaceX sí que ha tenido éxito en sus operaciones: la compañía liderada por Elon Musk está cerrando una nueva ronda de financiación de 500 millones de dólares. Una operación que podría estar secundada por Baillie Gifford & Co, el que fuese el tercer inversor de Tesla.

Según fuentes consultadas por Wall Street Jounal, esta operación colocaría a SpaceX en una valoración de 30.500 millones de dólares. Esto supone un incremento exponencial desde la ultima operación anunciada para abril: 507 millones de dólares para una valoración de unos 26.000 millones aproximadamente.

Lo cierto es que SpaceX es uno de los logros empresariales más llamativos de los últimos tiempos. Liderada por el controvertido Elon Musk, que aún mantiene el puesto en la compañía espacial, SpaceX ha conseguido colocarse en la primera línea de sector. Operando junto a la NASA y como empresa privada para lanzamientos internacionales – España ya contrató los servicios de la multinacional para el lanzamiento de Paz con el Falcon 9–. Y como este tantos otros a través de uno de los recursos de SpaceX: la recuperación de los cohetes de lanzamiento para el ahorro de costes.

En este sentido, ¿es sensata la inversión de fondos en una compañía como esta? A riesgo de que el CEO de la entidad pierda los estribos de la misma, en línea con la situación de Tesla, el futuro de la carrera espacial de SpaceX de momento pinta bien. A partir de 2020, SpaceX tiene la firme intención de poner a un ser humano en Marte. El lanzamiento del Tesla Roadster de hace unos meses, la creación de un cohete lo suficientemente potente (BFR) como para aterrizar en el planeta rojo y las investigaciones enfocadas a esta misión dan a entender que, al menos, SpaceX será uno de los pioneros en esta misión. Operación que, de culminarse, tendría grandes réditos para los inversores de la compañía.